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“La Antártida es fascinante, no hay árboles, ni pájaros, ni casas”

El Ateneo Atlántico analizó las misiones científicas tras 31 años de la primera con los pioneros

El Ateneo Atlántico celebró su debate del ciclo científico sobre La Antártida  ayer en la Casa Galega da Cultura.
El Ateneo Atlántico celebró su debate del ciclo científico sobre La Antártida ayer en la Casa Galega da Cultura.
“La Antártida es fascinante, no hay árboles, ni pájaros, ni casas”

 “Encontrarse con La Antártida es fascinante; el paisaje y todo lo que la rodea es distinto a lo que conocemos, no hay contaminación lumínica, ni árboles, ni pájaros, ni casas; lo había visto en documentales, pero cuando el barco comenzó a romper el hielo y acabamos rodeados, me dio la sensación de estar en otro planeta”. Este es el recuerdo que el periodista Valentín Carrera conserva de su primera visita al continente blanco hace 31 años con la primera expedición científica. Carrera moderó ayer la mesa de debate, organizada por el Ateneo Atlántico, que contó con investigadores gallegos que trabajaron allí: Las pioneras Carmen Piñeiro y Ana Ramos, biólogas que participaron en la primera expedición de 1986; Jesús Troncoso, zoólogo en la Estación de Ciencias Marinas de Toralla, y expedicionario en 2016 para estudiar algas, y finalmente, el geógrafo físico, Augusto Pérez Alberti, que acaba de regresar tras participar en un estudio sobre la evolución glaciar. Abordaron el papel de los investigadores gallegos en equipos científicos internacionales. “En el barco pueden coincidir hasta quince nacionalidades y la colaboración es muy buena porque en La Antártida no hay fronteras y no se necesita pasaporte para pasar de una misión científica a otra”, apuntó el primer cronista de La Antártida, que espera y teme a partes iguales el respeto por la invulnerabilidad de sus recursos: “Es sagrada y se debe mantener en nombre de las próximas generaciones”.
Valentín Carrera regresó al continente blanco el año pasado: “Encontré un cambio radical en la manera de investigar; antes íbamos sin guantes y con jersey de lana, ahora los científicos parecen astronautas”. La presencia de la mujer, para Carrera, es otro aspecto importante: “En 1986 fueron cuatro mujeres, entre ellas Carmen y Ana (participantes en la mesa) y lo hicieron por casualidad, porque no había hombres para llenar el pasaje; ahora, sin ser paritaria, su presencia  está normalizada”, apuntó.