La antigua conservera abrió esta semana sus puertas quizá por última vez para certificar el final de la empresa y la salida a subasta de los bienes para afrontar el pago de algunas de las deudas acumuladas

Alfageme, paisaje antes de la ruina

La fachada, todavía con el nombre y la denominación comercial
La imponente e histórica nave de Alfageme, incluida en el catálogo local de edificios a conservar, todavía aguanta con todas las letras en su sitio en la fachada de Tomás Alonso pese a que ya han pasado más de dos años desde que la producción se detuvo para siempre después de un siglo de existencia de 'Miau'. Antes, el Concello de Vigo había cometido el error de recalificar los terrenos a cambio de prácticamente nada a cambio. Los trabajadores lo advirtieron y así fue.
Esta pasada semana, la factoría mantuvo una insólita actividad por la reunión de los administradores judiciales en la firma en la antigua sede central, que así se pudo ver antes de que se ponga en marcha el 'despiece' de bienes que supondrá la segunda y definitiva muerte de la conservera. Saldrán a subasta después de que el Igape declarara desierto el concurso para adjudicar la conservera al que se habían presentado tres empresas (Consorcio, Coswinga y Pescamar).

En el interior de Alfageme todo parece mantenerse en buenas condiciones y pese a la prolongada inactividad, permanente con seguridad, la factoría todavía estaría en condiciones de recuperar su función. No obstante, su destino está decidido: tras su inminente 'troceo', sólo continuarán las plantas que la firma mantenía en Arousa, mientras que el edificio de Vigo tendrá antes o después uso residencial y comercial tras la insólita recalificación por el ayuntamiento, que el personal ya advirtió entonces, en 2010, de que podría significar poco más que un 'pelotazo' para quienes tenían la propiedad de la fábrica. También el grupo popular se opuso a una decisión pactada por PSOE y BNG y por idénticas razones, calificando de 'escandaloso' el cambio de uso de la parcela sin ninguna garantía a cambio.

LA MARCA 'MIAU' SALE A SUBASTA EL 20 DE DICIEMBRE

La Xunta indicó que ninguna de las ofertas cumplía los requisitos mínimos exigidos con respecto al mantenimiento de los puestos de trabajo y no aseguraban el cumplimiento de sus planes, señalando además la imposibilidad de condonar la deuda a ninguna de las compañías interesadas, ya que el mantenimiento de los 150 empleados era condición para la condonación de los más de 30 millones del pago de los avales comprometidos por el bipartito gallego PSOE-BNG.
El próximo día 20 de diciembre saldrá a subasta un lote integrado por tres activos de la conservera, que son la planta de Ribadumia, la de Vilaxoán y por encima de todo la marca 'Miau', muy bien considerada en el mercado, todo ello por un motante global de 900.000 euros.
Ya se subastaron las marcas Eureka, que se quedó la empresa Calvo, y Peña, que fue a parar a las manos de Coswinga, firma ligada a los expropietarios, la familia Lago.
Al margen quedan las fábricas de O Grove y de Vigo, así como una concesión en el Puerto de Vigo.

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