Afectados por la cementera, en Vigo: “El ruido era constante, día y noche"

Los dos acusados, ayer, durante el juicio celebrado en la sección quinta de la Audiencia en Vigo.
photo_camera Los dos acusados, ayer, durante el juicio celebrado en la sección quinta de la Audiencia en Vigo.

Los dos acusados por la contaminación acústica de la empresa negaron su responsabilidad mientras la Policía constató los incumplimientos reiterados de la planta

Los policías que comparecieron ayer en la sección quinta de la Audiencia en Vigo, en el juicio contra dos responsables de una empresa de cemento y hormigones por un delito medioambiental (por contaminación acústica), y que se enfrentan a 6 años de cárcel, confirmaron los incumplimientos "reiterados" en la planta, situada en Redondela, donde se trabajaba "día y noche" ocasionando ruidos, vertidos, y otras molestias, y ello a pesar de las sanciones, órdenes de paralización y precintos.

 

 

En el juicio comparecieron varios miembros de fuerzas policiales, que corroboraron que, desde 2005 y en años posteriores (la empresa cesó su actividad en 2015) acudieron en numerosas ocasiones a la planta de hormigón del Grupo JCA en Vilar de Infesta.

La Policía Local se personaba en las instalaciones para comprobar que se cumplieran las órdenes municipales de paralización de actividad. Según los agentes, la planta se encontraba funcionando a pesar de los requerimientos y sanciones, y cuando los agentes precintaban las instalaciones, éstos precintos se rompían y se proseguía con el trabajo. Una de las testigos policiales relató que el entorno estaba afectado por el ruido, por el barro cuando llovía o por el polvo en suspensión cuando el tiempo era seco. "El vecino denunciaba y tenía razón. Allí no se podía vivir"

Los acusados por estos hechos negaron su participación y se señalaron mutuamente como responsables de lo ocurrido. Así,  Jorge C.A., que figura como apoderado de la empresa,  negó tener ninguna autoridad ni capacidad de decisión, ya que el administrador único es un hombre que vive en Brasil.

Según declaró a todas las partes, excepto a la acusación particular y a la defensa de la otra procesada, él era simplemente un apoderado que se ocupaba de asuntos contables, de ir al notario y de ese tipo de gestiones, mientras que era la otra acusada (que era su pareja en ese momento) la que se encargaba del ámbito medioambiental de la empresa. De hecho, aseguró que no tuvo conocimiento directo de las sanciones, ni de la anulación de la licencia de actividad ni de las denuncias por ruidos, y que solo visitaba las instalaciones de Vilar de Infesta "a veces". "Yo no llevaba nada de eso, yo hacía lo que me mandaban", ha argumentado.

Sin embargo, la otra procesada Ana Rosa P.D., explicó que Jorge C.A. era el verdadero dueño de la empresa, aunque utilizaba a su tío (el supuesto administrador que vive en Brasil) como "testaferro", y que era conocedor de todos los problemas que ocasionaba la cementera. “Las decisiones las tomaba él”, dijo.

Por su parte, los perjudicados, vecinos de la cementera, confirmaron los años de "ruidos, polvo, vibraciones" y molestias. Asimismo, explicaron que todos ellos tuvieron secuelas psicológicas y que, a día de hoy, siguen en tratamiento. La madre de esta familia declaró  que el ruido era constante, "día y noche", que no podían abrir las ventanas por el polvo, y que las vibraciones de la maquinaria hacían "temblar cristales y puertas".

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