Val Miñor

El comercio en el Val Miñor trata de sobrevivir a la ‘infección’

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El comercio en el Val Miñor trata de sobrevivir a la ‘infección’

Las grandes colas en los supermercados protagonizan la nueva rutina del día a día, sin embargo este hecho no se produce de la misma magnitud en las tiendas de proximidad y se presentan como una opción para evitar aglomeraciones.
photo_cameraLas grandes colas en los supermercados protagonizan la nueva rutina del día a día, sin embargo este hecho no se produce de la misma magnitud en las tiendas de proximidad y se presentan como una opción para evitar aglomeraciones.
Excepto supermercados y kioscos, lo que tienen autorización para abrir registran pérdidas

 Los establecimientos que tienen autorizada la apertura al público tras el decreto de estado de alarma desarrollan su actividad adaptados al contexto actual, y en el Val Miñor la vida para este tipo de comerciantes continúa aunque condicionada. 
Las conclusiones trasladadas por pequeños empresarios a este diario no son del todo buenas, ya que además de estar expuestos a posibles contagios, en muchos casos el volumen de facturación desciende sensiblemente. Los que se dedican a electrónica de consumo lo tienen un poco más complicado porque no tienen permitida la atención presencial, pero si las ventas online y el servicio de instalación a domicilio. En este sentido el propietario de una tienda de electrodomésticos de la comarca precisó que están perdiendo en torno a un 30% y otro de los factores que tienen en contra es el relativo al montaje de los pedidos en viviendas. "En muchos casos no se guardan las medidas de seguridad como la distancia mínima de un metro. Cuando llegas al domicilio sí pero a los cinco minutos parece que a los clientes se les olvida y generalmente acaban a muy poca distancia observando como montas una cocina o un televisor, supongo que por aburrimiento", aclaró. 
En los supermercados el cambio en el ritmo de trabajo fue total sobre todo cuando se habla de hábitos, ya que la incertidumbre incita a muchos a realizar compras compulsivas lo que provoca la necesidad de adaptación de los comerciantes para no quedarse sin productos en stock. Sin embargo una opción para escapar de las colas y grandes lapsos de tiempo a la espera de poder adquirir lo necesario son las denominadas "tiendas de barrio". Locales de menores dimensiones pero con gran variedad de oferta. La principal ventaja aquí  es que la concentración de personas suele ser menor. 
Los estancos y farmacias  tampoco se salvan de los cambios de conducta del comprador, sin embargo los más beneficiados desde el punto de vista de facturación son los kioscos, que dependiendo el momento del día acumulan grandes colas para la compra de revistas y diarios como antaño, proporcionando un empujón a un sector que poco a poco va menguando desde la aparición de las nuevas tecnologías. 

Martín Otero, quiosco de Sabarís.

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"Trabajamos con miedo porque no dejamos de estar expuestos pero vendemos más al estar cerradas las cafeterías. lo que más está aumentando es la adquisición de revistas". 

María Álvarez, Tupana Nigrán.

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"La gente hace colas para entrar y cuidamos las medidas para que todos puedan tener pan fresco. POco a poco los clientes se van concienciando aunque es cierto que notamos un ligero descenso en las ventas".

Javier Guntín, supermercado Cosmar. 

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"la verdad que no estamos teniendo problemas de suministro a excepción de algún producto puntual. Aunque hay compradores compulsivos aquí no son tan habituales como en las grandes áreas". 

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