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TECNOLOGÍA

Intel crea un sistema neuromórfico de 8 millones de neuronas

Intel ha desarrollado un sistema neuromórfico de ocho millones de neuronas formado por 64 chips de investigación Loihi, denominado Pohoiki Beach, que aplica los principios de los cerebros biológicos a las arquitecturas informáticas.

El sistema Pohoiki Beach de Intel, compuesto de 64 chips neuromórficos
El sistema Pohoiki Beach de Intel, compuesto de 64 chips neuromórficos
Intel crea un sistema neuromórfico de 8 millones de neuronas

La empresa de tecnología Intel ha anunciado que ya está disponible para la comunidad investigadora el sistema neuromórfico Pohoiki Beach, que permitirá escalar de modo eficiente sus nuevos algoritmos inspirados en redes neuronales.

Este sistema está compuesto por 64 chips Loihi y procesa la información hasta mil veces más rápido y es 10.000 veces más eficiente que las CPU empleadas en aplicaciones especializadas, incluyendo codificación dispersa, búsqueda de gráficos y problemas de cumplimiento de restricciones especializadas.

Pohoiki Beach sirve, además, como base para el desarrollo de una arquitectura que aumente hasta los 100.000 millones de neuronas este año denominado Pohoiki Springs, que en Intle Labs tienen como objetivo de lograr a finales de este año.

El sistema neuromórfico Pohoiki Beach ha sido diseñado para resolver problemas complejos con elevados requisitos informáticos, relacionados con el Internet de las Cosas (IoT) y dispositivos autónomos. El empleo de este tipo de sistemas especializados ofrece ganancias en la velocidad y la eficiencia de una amplia gama de aplicaciones del mundo real, como vehículos autónomos, hogares inteligentes y ciberseguridad, como explican desde Intel.

En cuanto a su aplicación, este sistema proporciona las capacidades de adaptación a la pierna prostética AMPRO, el seguimiento de objetos mediante cámaras en base a eventos emergentes, la automatización de un futbolín a través percepción y control neuromórfico, el aprendizaje para controlar un péndulo linear invertido y la inferencia de datos táctiles de la piel electrónica de un robot iCub, como se ha mostrado durante el taller sobre ingeniería cognitiva neuromórfica de Telluride (Estados Unidos) que se ha celebrado esta semana.