Implantan a una mujer células madre derivadas de la grasa de una liposucción para reconstruirle una mama dañada

Una mujer se realiza una mamografía.
Un equipo de cirujanos plásticos del hospital Gregorio Marañón de la Comunidad de Madrid han implantado por primera vez en España células madre adultas derivadas de la grasa de una liposucción en la mama de una paciente para su reconstrucción. Esta paciente previamente había sido operada para la extirpación de un cáncer de mama. Con esta intervención, el equipo de cirugía plástica del hospital Gregorio Marañón lleva ya cinco casos realizados y todos con éxito. Además las pacientes han sido intervenidas y dadas de alta en el mismo día.
Este proceso, pionero en el ámbito nacional en terapia celular aplicado a la cirugía plástica, se enmarca en un ensayo clínico europeo en fase I, destinado a garantizar la seguridad del ensayo en las pacientes, en el que participarán 40 pacientes procedentes de centros sanitarios de España, Reino Unido, Italia y Bélgica, de los que 10 serán intervenidas en el hospital Gregorio Marañón, único centro sanitario español que forma parte de este ensayo clínico.

El implante se realizó por medio de una jeringuilla que transportaba los 15 millones de células que le extrajeron previamente por liposucción de la grasa de su abdomen. Esta intervención fue llevada a cabo por la jefa del servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del hospital Gregorio Marañón, Rosa Pérez Cano, y su equipo, a una paciente de 48 años.

El proceso comienza con la extracción de las células madre adultas que, una vez purificadas y seleccionadas, se implantan en la paciente con el doble objetivo de reconstruirle la mama que había sido intervenida quirúrgicamente por la extirpación de un cáncer, y de generar vasos sanguíneos nuevos que permitan irrigar la zona afectada. Desde el inicio del proceso hasta que la paciente obtuvo el alta médica no transcurrieron más de cinco horas.

En el estroma de las células extraídas de la grasa hay gran cantidad de células madre y de ellas se separan las células mesenquimales que tienen una gran capacidad de transformación en diversos tejidos. Una máquina separa la grasa de las células mesenquimales, las purifica y las limpia para administrarlas, sin riesgo, en la mama de la paciente. Una de las novedades de este proceso reside en su rapidez respecto de la utilización de otro tipo de células madre porque las derivadas de la grasa no necesitan ser cultivadas durante tres semanas, sino que en dos horas desde su extracción son puestas a disposición de los cirujanos para realizar el implante.



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