Francisco, a los curas: “No torturen a los penitentes”

El papa abraza ayer en Verona a un israelí y un palestino víctimas de la guerra.
photo_camera El papa abraza ayer en Verona a un israelí y un palestino víctimas de la guerra.
Precisamente, al llevar a cabo esa reflexión, el sumo pontífice pidió que “no perdamos nunca el asombro de la llamada del Señor”

El papa Francisco hizo por primera vez una visita pastoral a la ciudad italiana de Verona, desde la que exhortó a los sacerdotes a que perdonen al penitente en todo y siempre. En esa línea, el pontífice invitó en la basílica de San Zenón de Verona a que los presentes -una audiencia de 800 sacerdotes, religiosos y religiosas- se comprometan a sembrar un amor más fuerte que el odio y la muerte.

“Por favor, perdonen todo (...) no torturen a los penitentes”, instó Francisco I para seguidamente constatar que “la Iglesia necesita el perdón” como su guía moral para con los fieles. A propósito del templo de estilo románico en el que se encontraba, el papa asoció la visión del techo en forma de quilla a “la barca del Señor que navega por el mar de la historia para llevar a todos la alegría del Evangelio”.

Precisamente, al llevar a cabo esa reflexión, el sumo pontífice pidió que “no perdamos nunca el asombro de la llamada del Señor”. “No olvidemos el tiempo de la llamada; ese estupor, qué cosa bella, en estos momentos oscuros, es preciso recordar la llamada, la primera llamada, y, a partir de ahí, recuperar fuerzas”, solicitó ante los numerosos feligreses que estaban presentes en el templo.

Por otra parte, el papa abrazó ayer a Maoz Inon, israelí cuyos padres murieron a manos de la milicia islamista Hamás el pasado 7 de octubre, y a Aziz Sarah, palestino cuyo hermano murió por el fuego de las tropas de Israel. El hecho ocurrió en el anfiteatro de época romana de Verona ante la mirada de más de 12.000 asistentes. El israelí y el palestino compartieron sus testimonios y señalaron que su dolor y su sufrimiento les unió para crear un futuro mejor, momento en el que se fundieron en un abrazo que seguidamente compartieron con el papa.

Francisco apuntó que “el sufrimiento de estos dos hermanos es el sufrimiento de dos pueblos” y alabó que tuviesen “el coraje de abrazarse”. “Y esto”, incidió el papa, “no es sólo coraje y un testimonio de querer la paz, sino también un proyecto de futuro”. El pontífice trasladó que existe un terreno para reencontrarse como hermanos y hermanas y es el sufrimiento común.

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