Un 75% de las mujeres valora más la independencia económica y el trabajo antes que tener pareja o ser madre

Las mujeres españolas valoran más su independencia económica que la pareja.
'Un alto porcentaje de las mujeres considera muy importante la independencia económica y tener un trabajo, por encima de tener una pareja estable o ser madre', según declaró Pau Mari-Klose, co-autor del informe Matrimonios y parejas jóvenes. España 2009 que ha presentado hoy la Fundación SM en Madrid.

El estudio, elaborado por los autores Julio Iglesias de Ussel (director), Margarita Marí-Klose, Pau Marí-klose y Pedro González Blasco (coordinador), analiza los proyectos familiares de las parejas españolas jóvenes y pone de manifiesto cómo los avances en reproducción, los cambios legales y los medios de comunicación han cambiado los vínculos interpersonales.

Entre las conclusiones del informe, Pau Marí-Klose destacó que 'una de cada cinco mujeres tienen muy presente que el tener un empleo puede resentir o deteriorar su relación con la pareja y los hijos'. En este sentido, el autor hizo alusión a 'un sentimiento de injusticia' que existe en la vida familiar ya que sólo en uno de cada cinco hogares formado por parejas jóvenes se da la equidad en las cargas domésticas. 'La mayoría de las mujeres cree que hace más de lo que les corresponde y los hombres creen que hacen menos de lo que deberían'.

Por su parte, Julio Iglesias, director del informe, habló sobre la importancia de la familia en la actualidad 'para conseguir la felicidad y cimentar la base de la existencia del individuo'. Asimismo, destacó uno de los datos del estudio: 'la edad media para contraer matrimonio es tardía, situándose en 34 años para los varones y 31 para las mujeres'.

Iglesias señaló como muy relevante la alta tasa de mujeres que continúan trabajando después de tener hijos, lo que representa un cambio social que en su opinión debe ser afrontado desde un punto de vista político.

Leoncio Fernández, director de la Fundación SM, explicó la relevancia del informe desde el punto de vista sociológico, ya que que 'en la educación del menor intervienen cuatro ámbitos básicos de influencia, situándose en primer lugar la familia, seguido del colegio, el grupo de amigos y el contexto social'.

Si tradicionalmente la emancipación se producía con el matrimonio, este hecho ha variado en los últimos tiempos motivado, entre otras cosas, porque el matrimonio ya no es considerado una necesidad sino una elección personal. El perfil de la persona joven que se emancipa es la que se va a vivir con su pareja (un 70%), ya sea después de casarse (42%) o para formar pareja de hecho (28%).

Respecto a la demora de varios años en la emancipación de las parejas jóvenes, la principal causa se encuentra en las dificultades de acceso a la vivienda en España. El estudio señala que un 43% de los jóvenes de 26 a 35 años que trabajan y viven con sus padres, tendrían ingresos inferiores al umbral de la pobreza si decidieran emanciparse, según los datos extraídos a su vez del Informe sobre la Inclusión Social en España 2008 de La Obra Social de Caixa de Catalunya.

Por este motivo, aproximadamente dos de cada tres parejas formadas en los dos últimos años han tenido que pedir un crédito, y un 35% han necesitado avales para ello. De hecho, 'el 41% de los entrevistados declara que contó con el apoyo económico de padres o suegros para adquirir su vivienda', según Marí-Klose.

Los datos de esta misma encuesta muestran que el 58% de las parejas casadas o en unión consensual que viven juntos desde hace dos años o menos, son propietarios de la vivienda en que residen (incluye a las viviendas totalmente pagadas y con pagos pendientes). No obstante, la preferencia por la propiedad es más intensa cuando se vincula con un proyecto familiar institucionalizado a través del matrimonio; en ese caso se tiende a elegir viviendas cuya superficie supera la que realmente se necesita en el momento de la compre porque la adquisición se vincula a un proyecto familiar a largo plazo.

El 32% elige una vivienda de alquiler y el resto vive en una vivienda de cesión gratuita por parte de un familiar o empresa o de propiedad por herencia o donación (total o parcial).

¿Cuándo iniciamos la convivencia?

Un 5% de las personas conoce a su pareja desde la infancia (antes de los 12 años), un 32% la conoció en la adolescencia (entre los 12 y los 18). La inmensa mayoría, un 81%, la conoció antes de los 25 años. Ahora bien, con independencia de cuándo la conoció, solo un 12% de los jóvenes se ha ido a vivir con su pareja un año después de haberla conocido. El 50% se va a vivir con su pareja más de cuatro años y medio después de haberla conocido.

Los jóvenes tardan tres años y medio más en irse a vivir con su pareja cuando hacerlo implica salir del hogar parental. Cuando están independizados previamente, el 32% se fue a vivir con su pareja dentro del primer año después de haberla conocido y el 57% en dos años.

El fin del modelo de familia 'ganador de pan'

El viejo modelo que describe los hogares donde solo el hombre trabaja y la mujer se dedicada a las tareas domésticas es cada vez más minoritario. El ritmo de crecimiento de la tasa de participación laboral femenina en España en las últimas dos décadas apenas tiene parangón en Europa (solo es inferior al de las mujeres irlandesas). El porcentaje de madres menores de 40 años que trabajan (y están casadas o viven en pareja estable) es del 67%. El de madres con hijos menores de tres años es del 58%.

El 26% de mujeres considera que el nacimiento de un hijo ha limitado sus oportunidades de promoción, el 41% ha reducido su actividad laboral y un 19% ha cambiado de trabajo para poder dedicar más atención a sus hijos. Estos datos contrastan con el número insignificante de varones que renuncian o reducen su trabajo para poder pasar más tiempo con sus hijos; sin embargo, es significante el porcentaje (31%) que ha incrementado su actividad laboral para aumentar los ingresos tras el aumento de la familia. Aun así, Un 15% de las mujeres casadas deja de trabajar definitivamente después de dar a luz y un 37% ha interrumpido su trabajo en un año o más.

Los hijos y la familia política influyen en el desenamoramiento

Dentro de las parejas casadas, un 25% de ellas dicen sentirse menos enamorada de su pareja que cuando se formalizó su unión matrimonial. El riesgo de desenamoramiento está relacionado por un lado con la presencia de hijos y por otro con la relación de la persona con su familia política. La presencia de hijos agudiza tensiones relacionadas con el reparto desigual de tareas domésticas y arrebata a las parejas su intimidad.

Durante su intervención, Pau Marí-Klose explicó que 'a igualdad de otros factores, la presencia de hijos incrementa el riesgo de desenamoramiento de las mujeres pero no el de los varones'. Por otro lado, este informe pone de manifiesto que establecer una buena relación con suegros y suegras disminuye el riesgo de desenamoramiento.

Entre las discrepancias dentro de la pareja, el 46% de los cónyuges reconocen no estar de acuerdo alguna vez sobre la educación de los hijos y el 3% lo hace a menudo. Por otra parte, el 12% considera que la labor de su pareja como padre/madre es regular o mala. Sin embargo, hay una cuestión que suscita algo más de polémica: el reparto de las tareas domésticas. El 18% de las personas declara mantener discrepancias sobre este punto siempre o casi siempre.

La frecuencia con la que discuten los miembros de la pareja no es tan importante como la forma de afrontar y resolver las discrepancias. En esta línea, Marí-Klose puntualizó que 'la satisfacción con la forma de discutir aumenta cuando las personas entienden que su pareja escucha su punto de vista o utiliza el humor; disminuyendo cuando se utilizan gritos o se esgrimen cosas sucedidas en el pasado'.

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