El Gobierno socialista luso devuelve a Cavaco las acusaciones de manipulación

Aníbal Cavaco Silva, en una imagen de archivo.
El Gobierno socialista de Portugal respondió con dureza al jefe del Estado, el conservador Aníbal Cavaco Silva, y devolvió sus acusaciones de ‘manipulación’ en torno a un desmentido caso de espionaje gubernamental al presidente.
En un enfrentamiento que ha abierto una crisis sin precedentes en la cohabitación política entre las dos instituciones, el ministro de la Presidencia del Gobierno y dirigente socialista Pedro Silva Pereira, descalificó la declaración que dos horas antes hizo al país el jefe del Estado.

Cavaco denunció que los socialistas intentaron manipularle en la campaña para las elecciones del pasado domingo, pero el ministro le recordó que el supuesto espionaje gubernamental a sus actividades, divulgado por un periódico cuya fuente era un asesor del presidente, fue una grave e infundada acusación que perjudicó a su partido.

La propia declaración del jefe del Estado hecha hoy al país por televisión reconoce que todo fue ‘una invención’ como siempre dijo el Partido Socialista (PS), subrayó Silva Pereira cuya formación perdió la mayoría absoluta pero ganó las elecciones del domingo con el 36,5 por ciento de los votos.

El choque entre el Ejecutivo y la Presidencia de la República se produce cuando Portugal ha entrado de nuevo en campaña electoral para los comicios municipales del próximo día 11 y a falta de Cavaco celebre las consultas previas a la formación de un Gobierno que en principio debe encargar, aunque sea en minoría, a los socialistas.

El partido de Cavaco, el Social Demócrata (PSD, centro-derecha) obtuvo en los comicios un 29 por ciento de sufragios, uno de sus peores resultados y algunos de sus dirigentes consideraron su campaña se vio perjudicada por el papel del presidente en la polémica de las ‘escuchas’.

Hoy un portavoz del PSD lamentó que Cavaco no haya hablado antes y pidió al Gobierno explicaciones tras la denuncia de manipulación del presidente.

Entre los demás partidos, el Bloque de Izquierda y la coalición de comunistas y verdes criticaron la actuación de Cavaco mientras el derechista Partido Popular le dio la razón y consideró, igual que el PSD, que debió haber hablado antes de la votación.

Sin embargo el ministro Silva Pereira lamentó que en estos momentos ‘se lance al país a querellas artificiales y polémicas inútiles’ y dijo que, tras la alocución de Cavaco, el Gobierno quería ‘cortar el mal de raíz’.

El jefe de Estado había hablado previamente al país durante diez minutos en una esperada alocución en la que negó cualquier relación con las filtraciones a la prensa del supuesto espionaje del Gobierno a sus actividades, escándalo que motivó la sustitución, la semana pasada, del jefe de prensa de Cavaco, Fernando Lima.

El presidente se quejó de las ‘mentiras’ difundidas sobre ese asunto y acusó a los socialistas de pretender desviar la atención de la campaña y ‘ligarle’ electoralmente a su partido, el Social Demócrata, pese a su alejamiento, como jefe de Estado, de la actividad política.

‘El presidente de la República no cede a presiones’, afirmó para justificar su decisión de no hablar del asunto durante la campaña, pese a las explicaciones que los socialistas y varios líderes de izquierda le pidieron cuando optó por cambiar a su jefe de Prensa.

El ministro Silva Pereira recordó que las supuestas escuchas orquestadas por el Gobierno perjudicaron a su partido cuando fueron publicadas en agosto por un rotativo cuya fuente resultó ser ese asesor del jefe de Estado, según reveló, ya en plena campaña electoral, otro diario.

En relación al cambio de su jefe de Prensa, Cavaco dijo hoy que ese colaborador le ‘garantizó’ no haber hablado en nombre del presidente, pero aún así lo sustituyó ‘porque no podía dejar que la duda permaneciese’.

En la campaña hubo decenas de afirmaciones y noticias que vincularon las escuchas al nombre del presidente, ‘pero no existe en ninguna declaración o escrito presidencial referencia alguna’, subrayó Cavaco.

Esta afirmación fue para Silva Pereira prueba de que todo fue una invención para perjudicar al PS con un ‘episodio lamentable para el prestigio y la dignidad de las instituciones’.

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