Pon un poco de ensalada de pasta en la red

Uno de los jugadores se lanza a la arena para tratar de levantar un balón y mantener vivo el punto en uno                                                                     de los partidos disputados ayer en Samil.
photo_camera Uno de los jugadores se lanza a la arena para tratar de levantar un balón y mantener vivo el punto en uno de los partidos disputados ayer en Samil.
El torneo +Deporte Atlántico cumplió las expectativas con 200 jugadores en Samil

Los niños en uno de los lados del recinto, las mujeres en el centro y, pegados al mar, los hombres. Al menos, esta era la distribución momentánea a eso de las 15:30 horas del torneo +Deporte Atlántico, que vivió ayer su segunda jornada en Samil con una sesión maratoniana de voleibol playa. El comienzo, temprano, a las 9:00, sirvió para comenzar una sesión en la que se entremezclaban los partidos en las diferentes pistas y, algún que otro jugador, hacía números para tratar de llegar a todos los compromisos.

Por la megafonía se sucedían las llamadas. “Antía, a la pista 4”, se escuchaba una vez. En la siguiente, era Antía la que decía que había que levantar o bajar una red porque cambiaba la categoría de la pareja que jugaba en ese campo. Alrededor de la mesa principal, transitaba un innumerable reguero de jugadoras para consultar los resultados, sus opciones de clasificación o el horario del siguiente partido para conocer si podían hacer una escapada grande, que pasaba por ir a casa a comer, o pequeña, que consistía en ir a buscar un bocadillo o el tentempié preparado con antelación.

Casi cualquier opción era buena aunque, como es habitual, la reina en estas cuestiones es la ensalada de pasta metida en el ‘tupper’ y consumida muy cerquita de la red. Eso sí, generalmente sobre una toalla resguardada del viento por el muro que separa el ‘glamour’ de las pistas de tenis con el ambiente familiar del voleibol playa. Mejor expresado, más que familiar, el ambiente era de amistades, de club y algún que otro noviazgo con arrumacos y abrazos sobre la arena antes del siguiente partido. 

En lo referente a la filosofía, había jugadores con todos los plantamientos posibles. Se veía a la jugadora con gafas de marca y la coleta perfectamente hecha para competir a pleno rendimiento toda la jornada y, en otra esquina, un grupo de jugadores con la camiseta +Deporte Atlántico como principal equipamiento técnico y, sobre todo, muchas ganas de pasarlo bien. En este caso, las victorias eran poco importantes porque escasearon, ya que “nos apuntamos un grupo de amigos, unos que saben jugar y otros que no”. Y, en este ambiente, una pareja saltó a la pista para contagiar con su alegría a todos los que seguían el partido. Una carcajada tras otra entre punto y punto, ya fuera en contra o a favor, que también los hubo. Todo ello porque cada golpe, cada punto ganado, cada carrera hacia el balón, era una particular fiesta. Como también sucedía con cada tropezón en la arena, con cada salto -demasiado corto- para alcanzar el balón sin caer al suelo o con una devolución efectiva, pero con una técnica especial, de esas que no se enseñan en las clases personalizadas por el monitor del club de voleibol de la localidad. 

 “Nos va bien, pero yo vengo a jugar por el ambiente y por irse a tomar algo después”, comentaba otra de las jugadoras, ya veterana, que a sus casi 40 años, disfrutaba entre amigos y del deporte. A pesar de que el hombro ya protestaba más de la cuenta y, debido a ello, dejó la práctica del voleibol en sala. La arena tiene otros atractivos y, si es en el entorno de Samil, todavía un poco más. “Saca el pecho”, volvió a sonar por el sonido ambiente. En este caso, no era una orden, era una chanza hacia un jugador que posaba para la fotografía, mientras cierto periodista tomaba la instantánea. 

Siempre hay tiempo para una broma mientras que los papeles se acumulan en la mesa. Y, poco a poco, los jueces desfilan hacia la zona para indicar el siguiente partido. Poco a poco, enfrentamiento a enfrentamiento, avanzó la sesión del torneo hacia el parón de primera hora de la tarde con la fase de grupos del torneo finalizada, con algo de retraso, pero a tiempo para comenzar los cruces en el tiempo marcado.

Testigo de los partidos, de los golpes buenos y malos, de las caídas y de las anécdotas permanecía la niebla. Desde primera hora y durante toda la jornada acompañó a los jugadores procedentes de cualquier punto de Galicia y, en especial, de Vigo. La parroquia local resultó numerosa. El grisáceo de fondo, que impedía ver las bellas Islas Cíes y, por suerte, el adefesio edificio de Toralla -algo bueno tenía que tener el manto de nubes-, ayudó a refrescar la jornada en lo referente a la temperatura y, en cierto modo, contribuyó a evitar un desgaste excesivo entre los jugadores. Como punto negativo, pudo limitar la mirada de los bañistas curiosos que, con el sol en alto, acostumbran a interrumpir sus paseos para contemplar algunos puntos desde la arena. Una vez satisfecha la curiosidad, retoman su tránsito con cara de felicidad.

Mientras, los jugadores esperan su turno. Hay muchas toallas y los más sabios apuestan por la silla de playa, siempre más cómoda para seguir el juego, recuperar fuerzas con una siesta o degustar la ensalada de pasta.

“Venimos un grupo de amigos y nos apuntamos para pasarlo bien”

Sara Rodríguez, 29 años

Sara Rodríguez disfrutó mucho de su encuentro, con continuas risas tras cada punto o incidencia. “Nosotras venimos aquí para pasarlo bien. Hay equipos muy competitivos y somos un grupo de amigos que venimos a disfrutar. Nunca pasamos de ronda, pero lo pasamos muy bien. En mixto nos reunimos todos los amigos”, explica. De hecho, añade que “algunos jugamos a voleibol y otros ni siquiera lo hacen. No hace falta convencer a los que no juegan, ya se apuntan ellos”.

“La arena es buena y los campos, mejor”

Fernando Canda, 16 años

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El jugador de Bertamiráns Fernando Canda admitió que "a este torneo venimos a pasarlo bien, a divertirnos con el voleibol y a disfrutar de un rato en la playa". El deportista añadió que “hay gente buena. Otros vinieron a pasarlo bien, pero algunos a por el título. Yo llevo dos meses jugando a voleibol playa y, por lo tanto, casi me estreno.  Espero poder repetir porque la arena es muy buena y los campos, mejor”. 

“Trajimos la comida y, ahora, una siesta”

Antonio Tacón, 30 años

Antonio Tacón,
Antonio Tacón,

Antonio Tacón explicó que “por la mañana hacía algo de frío, pero ahora mejor. La organización es buena y discurre todo de forma fluída. En nuestro caso, trajimos la comida de casa para comer ahora a la sombra y, si es posible, dormir una siestecita”. Sobre el desgaste físico, indicó que “son muchos partidos porque, si juegas el mixto, haces dos categorías y se acumulan. Pero se lleva sin problemas”. 

“Este año ha subido el nivel, espero que se siga haciendo el torneo”

Malena Valenzuela, 43 años

Malena Valenzuela, 43 años
Malena Valenzuela, 43 años

Malena Valenzuela se mostraba contenta ayer tras acabar uno de sus partidos en Samil porque “logramos pasar en el cuadro mixto y en el femenino. Lo hicimos mejor de lo esperado porque hay mucho nivel en este torneo. Hay más jugadores y, también, con más calidad. En esta edición vinieron parejas muy muy buenas y os animo para continuar organizando el torneo”. La deportista es una experta, ya que ”llevo jugando a voleibol playa desde 2005 y en pista desde los ocho años". 

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