Un humilde vivero de campeones en el monte

José Vila, presidente del Coruxo, junto a Candela Rodriguez, Sandra Vila (hija) y Antia Carril.
photo_camera José Vila, presidente del Coruxo, junto a Candela Rodriguez, Sandra Vila (hija) y Antia Carril.
José Vila preside un Coruxo que organiza una sesión de ciclocross junto a +Deporte Atlántico

El Club Ciclista Coruxo es un ‘rara avis’ dentro del panorama de la bicicleta porque su actividad se centra en las modalidades de monte del ciclismo y, salvo momentos muy puntuales, no acuden a pruebas de carretera. “Nacimos con el auge de las Copas del Mundo de descenso que hubo en Vigo, allá por 2004 o 2005 y yo llevo en la directiva desde entonces", explica José Vila, presidente del ente. Ahora suma cuatro años en la presidencia, pero sabe la trayectoria del club y añade que “la gran mayoría éramos vecinos de Coruxo y nacimos con la intención de centrarnos en las modalidades de montaña como el descenso, el XCO o el enduro. Había muchos ciclistas, pero mayores. Detectamos que eran pocos los niños en la montaña”, rememora el mandatario.

Y, con el paso de los años, incorporaron el ciclocross, que será la disciplina que entrenarán mañana en el skate park de Porto do Molle en colaboración con +Deporte Atlántico. “Nos dimos cuenta de que de era una disciplina clave para la formación porque la habilidad que te da el manejo de la bicicleta y los giros en terrenos húmedos y resbaladizos otorga un plus. Después, lo trasladas a la montaña y todo es más sencillo. Los niños manejan mejor la bicicleta”, explica el dirigente de la entidad, que conoce bien todas las disciplinas y, de hecho, es uno de los directores deportivos que tiene un club que está muy centrado en las categorías inferiores. 

Esto no evita que mantenga deportistas adultos en sus filas y, alguno de ellos, de gran nivel. Vila admite que “somos un club humilde y nuestros esfuerzos van enfocados a las escuelas”, indica. No obstante, el trabajo es excelente porque, desde su fundación, la entidad ya tuvo a campeones de España en la disciplina de descenso, ciclocross y enduro. Además de muchos internacionales. En el mundo de la modalidad invernal, Ricardo Buba obtuvo el Campeonato del Mundo el pasado año y el vigués Adrián Barros lo hizo en 2018. Para la presente campaña, el club pierde a Buba, que firmó por el Teika GSport para intentar dar el salto a la carretera, pero llegan nuevos como Anxo Carril (sub 23), Danny Buba (júnior) o los cadetes Mauro Vega y Nicolás Fernandez. Algunos nombres que pueden destacar este otoño. En todo caso, Vila admite que “cuando seleccionan a un ciclista nuestro para ir con Galicia ya es una alegría. Si va con España a una prueba internacional o si gana una medalla, la felicidad es todavía mayor”, admite. 

Esa es la parte visible y que gusta a José Vila, pero detrás existen muchas horas de trabajo, primero como tesorero y, en la actualidad, como directivo. “Contamos con la ayuda de los padres y es algo fundamental porque este deporte es muy caro. El material lo es y, por ejemplo, este año tenemos nueve Copas de España en ciclocross. Cada viaje, con seis o siete corredores un fin de semana se va a unos 1.000 euros. Multiplica por 9… Es un gasto fuerte y es complicado de cubrir para una entidad pequeña como la nuestra”, describe Vila. 

Por lo tanto, sin el sacrificio de los padres de los ciclistas sería imposible afrontar todas las actividades que abarca a lo largo del año el Coruxo. Unos padres que “la mayoría vienen al club porque se lo piden los pequeños”, pero distinto en el caso de Vila, ya que “yo ya estaba y se puede decir que le metí el ciclismo a mis hijas porque lo vivieron desde su nacimiento. Y estoy muy contento que hagan deporte y disfruten del monte”. 

Como también lo harán los participantes en el entrenamiento de mañana de +Deporte Atlántico y el Club Ciclista Coruxo.

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