El voto del exterior: un derecho que viene avalado por la Constitución

Ciudadanos españoles residentes en Argentina protestan contra el voto rogado en una manifestación en Buenos Aires.
photo_camera Ciudadanos españoles residentes en Argentina protestan contra el voto rogado en una manifestación en Buenos Aires.
Los residentes en el extranjero también pueden ser elegibles, como sucedió con el ourensano Cándido Rodríguez

El artículo 68.5 de la Constitución Española no deja lugar a dudas: “Son electores y elegibles todos los españoles que estén en pleno uso de sus derechos políticos. La ley reconocerá y el Estado facilitará el ejercicio del derecho de sufragio a los españoles que se encuentren fuera del territorio de España.” Así que el voto de los residentes en el exterior está garantizado en la Carta Magna, aunque será la ley del Régimen Electoral General y sus posteriores reformas quienes marquen el cómo.

Dos años antes de la aprobación de la Constitución, Adolfo Suárez instauró el voto en el exterior para el referéndum de la reforma política, buscando probablemente ofrecer, entre otras cosas, una imagen más democrática. Aunque en 1977, la participación exterior para las legislativas sufrió un revés. A pesar de que el gobierno había eliminado la exigencia de residir en España, estableció en cambio complejos requisitos que tuvieron como resultado una muy baja participación.

Censo abierto

La explosión llega a partir de 1995, cuando Felipe González aprueba el incremento automático del Censo de Residentes Ausentes, mediante el que todos los inscritos en los registros consulares pasaban a ser electores de pleno derecho, sin necesidad de trámite alguno. Este fue también el inicio de las sospechas de fraude en las papeletas llegadas del exterior, ya que la propia Junta Electoral llegó a reconocer que se habían incluido personas fallecidas en el censo. Se asentó entonces la idea de que “en la emigración votan hasta los muertos”.

Durante décadas, tanto populares como socialistas exigían en la oposición una reforma que ofreciera más garantías para el voto exterior, petición que olvidaban una vez llegados al poder.

En 2011 se introdujeron tres cambios en la ley electoral: la implantación del voto rogado, la colocación de urnas en consulados y la abolición del derecho al voto en las municipales que, por otro lado, registraban ya una muy baja participación al contar antes con el requisito del “ruego”. La justificación para esta reforma fue precisamente poner fin a posibles fraudes electorales.

La participación política activa ha sido siempre una de las reclamaciones de los emigrantes. No sólo han exigido su derecho a votar, si no que también han reclamado a los partidos y a las instituciones un mayor protagonismo en la vida política de España y de Galicia. Petición realizada a través de los diferentes órganos que los representan, como el Consejo General de la Ciudadanía en el Exterior.

La legislación electoral vigente los avala: no hay nada que impida que figuren en las listas y puedan ser elegidos.

Galicia

En Galicia han sido escuchadas en varias ocasiones. Una de ellas, en el año 2004, cuando el PSdG de Emilio Pérez Touriño decidió que la candidatura al Senado por Ourense fuese un ourensano residente en Venezuela, Cándido Rodríguez Losada, que salió elegido.

El PP también eligió a un emigrante residente en Buenos Aires para ser diputado en el Parlamento de Galicia y portavoz de Emigración en la legislatura de 2005 a 2009. Aunque ha habido otros, no han sido en puestos de salida.

De lo que no cabe duda es que el voto de la emigración sigue generando en las convocatorias electorales, y el 18 de febrero no será una excepción, una serie de preguntas. Entre ellas si su representación se ajusta a las peticiones y necesidades de los residentes en el exterior y si es un derecho que no debe caducar nunca, independientemente del tiempo que se lleve residiendo fuera.

Portugal: Dos distritos electorales para emigrantes

Cerca de cien países permiten a sus ciudadanos del exterior participar en algunas de sus citas electorales. Se reparten con 40 en Europa, 27 en África, 14 en América 14, 20 en Asia y en Oceanía 10. Aunque cada uno tiene su propia legislación y requisitos para poder ejercer este derecho.

Los portugueses en el extranjero cuentan con representación en la Cámara de Diputados desde 1976. Se conforman en dos distritos, uno para Europa y otro para el resto del mundo. En cada uno de estos distritos se eligen dos diputados, siempre y cuando sufrague un mínimo de 55 mil electores dentro de su jurisdicción. En las legislativas, el voto se remite por correo, lo que en las últimas elecciones causó polémica por la anulación de casi 175.000 papeletas.

Francia: Doce senadores desde el extranjero

Desde el año 1948 los ciudadanos franceses en el extranjero cuentan con una representación en el Senado, que desde 1983 es de 12 escaños. No son elegidos de manera directa por los franceses en el extranjero, sino por un Colegio formado por los 150 miembros que son elegidos entre los 183 que integran el denominado Consejo Superior de Franceses en el Extranjero. Estos sí salen de manera directa de los votantes que residen en el exterior.

La diáspora española ha planteado también poder contar con una circunscripción propia en el Senado, aunque es una petición con escasas opciones, ya que supondría reformar la propia Constitución, donde se recoge la composición del Senado y las circunscripciones electorales.

Italia: Una cámara con seis senadores y doce diputados

En Italia, además de contemplar el voto para las elecciones legislativas y los referendos, los italianos en el extranjero, desde el año 2000, tienen 12 escaños en la Cámara de Diputados y seis en la de Senadores.

La ley prevé la creación de cuatro circunscripciones en el exterior que se encuentran divididas por regiones: una para América del Norte, dos para América Central y del Sur, tres para los residentes en Europa y cuatro para el resto del mundo.

En cada circunscripción electoral se asigna por lo menos un escaño de diputado y uno de senador y los restantes se distribuyen conforme al número de electores.

Italia es el único país bicameral que tiene representantes del exterior en su dos cámaras legislativas.

Alemania y Reino Unido: requisito de temporalidad

Algunos países europeos introducen en sus leyes el requisito de temporalidad para poder votar. Alemania establece tres categorías de electores: servidores públicos, miembros de las fuerzas armadas o empleados públicos asalariados y sus familias. En el caso de los residentes en países fuera del Consejo de Europa deben haber sido residentes permanentes por un periodo ininterrumpido de mínimo tres meses y que desde su salida no hayan transcurrido más de 10 años.

Por otro lado, los ciudadanos británicos residentes en el extranjero pueden registrarse y votar si no llevan más de 15 años viviendo fuera del país. Y en Irlanda mantienen su derecho al voto si no llevan más de 18 meses de permanencia en el extranjero.

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