Después del último adiós oficial en el Museo do Pobo, los restos mortales del intelectual recibieron sepultura en Boisaca

La sociedad gallega rinde postrer homenaje a la figura de Díaz Pardo

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo y la ministra de Fomento, Ana Pastor, ante el ataúd cubierto con la bandera gallega.  (Foto: ÓSCAR CORRAL)
Diversos miembros de la cultura y política gallega se acercaron ayer a dar el último adiós al ilustre intelectual galleguista Isaac Díaz Pardo, -fallecido el jueves a los 91 años en A Coruña tras una vida marcada con el compromiso con Galicia- a una abarrotada capilla ardiente situada en el Museo do Pobo Galego, en Santiago de Compostela.
Desde antes de las once de la mañana comenzaron a llegar a este acto de homenaje cívico, -además de amigos, familiares y vecinos- diversos miembros de la cultura gallega como el intelectual Avelino Pousa Antelo, los editores Víctor Freixanes, Francisco Pillado y Henrique Alvarello; el presidente de la Real Academia Galega, Xosé Luis Méndez Ferrín, la cineasta Margarita Ledo y escritores como Xesús Alonso Montero o Xavier Queipo.

Junto a los numerosos académicos, artistas gallegos y periodistas que se dieron cita en el velatorio, acudieron también diversas personalidades de la política con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, a la cabeza; así como los expresidentes Gerardo Fernández Albor y Fernando González Laxe; el secretario xeral del PSdeG, Manuel Vázquez, el conselleiro de Educación e Ordenación Universitaria, Jesús Vázquez; el recién nombrado secretario xeral de Cultura, Anxo Lorenzo, el delegado del Gobierno en Galicia, Samuel Juárez, el nacionalista Camilo Nogueira, así como varios diputados de los tres grupos parlamentarios y alcaldes.


MUESTRAS DE PESAR

De este modo, la familia del multifacético creador -pintor, escritor, ceramista, diseñador, editor-, luchador antifranquista y promotor de la industria cultural gallega, recibió el pésame de cientos de asistentes. El cuerpo de Isaac Díaz Pardo se situó en un ataúd cubierto por la bandera de Galicia y unas flores bajo el escudo gallego, con el hijo del artista Camilo Díaz Baliño a la cabeza, para saludar a las numeras personas que acudieron al Museo do Pobo Galego.

A las cinco de la tarde, el intelectual galleguista -hijo del artista gráfico republicano Camilo Díaz Baliño, asesinado por el bando franquista al comienzo de la Guerra Civil- fue enterrado, en un acto civil y rodeado de familiares y amigos, en el cementerio de Boisaca, en la capital compostelana.

Tras un aluvión de condolencias llegado en las últimas horas por parte de diversos miembros de la sociedad gallega, en Santiago se de Compostela se dieron cita infinidad de los rostros más conocidos de la comunidad autónoma para rendir homenaje al hombre que gestó junto a Luis Seoane el Laboratorio de Formas, que sería el germen del Grupo Sargadelos, que encabezó durante décadas hasta que fue apartado de la gestión de la empresa en los últimos años de su vida.

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