Atlántico

PONTEVEDRA

Un recluso peligroso agrede a tres funcionarios de la cárcel de A Lama

Tres funcionarios de A Lama han sido agredidos por un recluso catalogado como peligroso, según han informado los sindicatos del penal pontevedrés, que han vuelto a alertar de un "progresivo aumento de la conflictividad".

Un recluso peligroso agrede a tres funcionarios de la cárcel de A Lama



Este incidente, el tercero en los últimos diez días, se produjo este lunes cuando un interno del módulo 11, ocupado por presos que son multirreincidentes, agredió a uno de sus compañeros.

Tras la intervención de varios funcionarios, el preso fue trasladado a aislamiento y allí, cuando los tres trabajadores de servicio se disponían a proporcionarle el colchón para la celda, se abalanzó sobre ellos y no lograron reducirlo hasta la llegada de más refuerzos.

A pesar de estar inmovilizado, el preso siguió profiriendo todo tipo de amenazas hacia los trabajadores y no cesó en su actitud, por lo que fue necesario sujetarlo con correas en una celda especial hasta que se tranquilizó.

Con la celda de aislamiento inutilizada, al encontrarse en la galería que ocupa en exclusiva Fabrizio Joao Silva, considerado como el preso más peligroso de España, el recluso tuvo que ser trasladado a Enfermería, que disponía de celdas con camillas para inmovilizarlo.

A consecuencia de este altercado resultaron lesionados dos de los funcionarios que intervinieron, que fueron atendidos en la propia Enfermería del centro, si bien sus heridas no revisten gravedad.

Hace diez días, sostienen los trabajadores, un nutrido grupo de funcionarios tuvo que emplearse a fondo para reducir a otro interno del módulo 14 caracterizado por su gran envergadura física, si bien en esta ocasión no hubo que lamentar daños.

El tercer incidente más reciente fue el pasado 12 de mayo cuando un interno que había sido destinado al módulo terapéutico, donde se sigue un programa de deshabituación de drogas, fue expulsado por problemas de convivencia.

Al comunicarle que debía abandonar el módulo, reaccionó de manera agresiva y, según han explicado los sindicatos, se parapetó en la celda, rompió una silla de plástico con la finalidad de utilizar las patas como arma y roció el suelo con gel de baño para provocar que los funcionarios resbalaran.

A continuación salió al pasillo de la galería y se situó al fondo blandiendo dos patas de la silla con aristas afiladas y retando a los trabajadores.

Estos intervinieron provistos de trajes de protección y escudos y tras un largo forcejeo consiguieron ponerle los grilletes y trasladarle a aislamiento