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Paco, motivo de esperanza para las personas mayores

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Paco, motivo de esperanza para las personas mayores

Francisco Barreiro García, saliendo del Clínico de Santiago de Compostela.
photo_cameraFrancisco Barreiro García, saliendo del Clínico de Santiago de Compostela.
Con 77 años y múltiples patologías, Barreiro García superó el coronavirus

nnn Francisco Barreiro García nació el 25 de marzo de 1943 y los 77 años los ha estrenado en el Complejo Hospitalario Clínico Universitario de Santiago (CHUS) donde estaba ingresado. Porque él dio positivo en COVID-19. Y sobrevivió. Este domingo recibió el alta: "Yo tengo las vidas de un felino".
Las mismas que un gato, las tiene Paco, como se le conoce, aunque siete le parecen pocas. "Lo dice la leyenda, pero deben tener diez o doce... Porque siete ya las llevo yo y no ha pasado nada", ironiza. No anda desencaminado. Tres infartos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), diabetes, insulino dependiente, hipertensión, septicemia, un fallo multiorgánico por el que llegó a tener niveles propios de "alguien inerte" y, ahora, coronavirus.

no visitó la uci
Notó fiebre estando en su vivienda y cuando vio que la cosa empeoraba decidió que sí, había llegado la hora de llamar a los sanitarios. Ingresó el pasado domingo en silencio, por no alarmar. Total, llevaba el móvil, pensó. Lo condujo una ambulancia hasta ese centro médico, donde ha permanecido toda esta semana aislado, pero no ha visitado la unidad de cuidados intensivos (UCI).
Ha estado Paco conectado a oxígeno, desde luego nada nuevo para él, pues llegó a convivir con "el domiciliario hasta quince horas" al día. "Mi madre me decía que yo tenía una mala salud de hierro", cuenta sonriente y con una retranca tan instaurada que no puede siguiera tratar de ocultarla, aunque de momento la mantendrá "en privado": la causa, un aislamiento "riguroso" en su domicilio.
Su doctora de cabecera, María Jesús Freiría, para él "Chus y una profesional como la copa de un pino", llegó a preparar a los parientes de Paco para lo peor, pues sus patologías previas no ayudaban. "Mal pronóstico" fueron las palabras de la facultativa.
"Y aquí me tenéis de nuevo", son las de Francisco, al que no le gustaban demasiado las sábanas de "ese sitio" cuyas siglas son igualmente CHUS, porque las suyas caseras se le hacen "más calentitas". Y que echaba de menos una baraja y el cocido gallego.
Con él, el humor siempre va un paso por delante. Lo reconoce. Y admite que su secreto es ese suculento plato gallego que no perdona ni en agosto. Ese mes, en el que veranea en la localidad costera de Esteiro (A Coruña) se desplaza "al Peteiro", cerca de su piso, para co merlo, los martes. Cumple con esta tradición todo el año y, por supuesto, en su bar predilecto. No es traicionero. "Las tenía todas para estar en el otro barrio. Estoy agradecido a la vida", asegura. n

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