Galicia

La emigración, con problemas para participar en la votación

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Elecciones 12-J

La emigración, con problemas para participar en la votación

Una protesta contra el sistema de voto rogado que se exige a los emigrantes españoles.
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La convocatoria autonómica registra una bajísima votación del exterior por las numerosas trabas

nnn  Hay caminos que resultan difíciles de desandar, ya Machado advertía aquello de que “al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Lo que puede ser un peligro si por delante está la nada. Y eso parece que sucederá con el voto de la emigración si los distintos partidos políticos continúan sin tomarse en serio una nueva reforma que elimine el sufragio rogado y que implante las suficientes garantías y transparencias para que la diáspora pueda ejercer su derecho. Si no, ese camino pisado desaparecerá como los que muchos dejaron atrás en su tierra.
Este 12 de julio es el del desplome del voto exterior con una participación, según se desprende de los primeros datos del Ministerio del Exterior, que roza un exiguo uno por ciento, como ya presagiaban las escasas 12.807 solicitudes admitidas, que suponían tan sólo un 2,6 por ciento de posibles votantes de un censo total de 463.182 electores gallegos residentes en el extranjero. Aún a falta de conocer los datos de todos los consulados sobre el número de votos válidos que se contabilizarán el próximo lunes, la emigración parece haber alcanzado así el triste honor de tener la cifra más baja de participación de, al menos, las últimas cuatro décadas. 
En estos comicios, a las trabas ya existentes a las que la diáspora hace frente desde el 2011 con la implantación del voto rogado, se ha sumado la pandemia que azota al mundo y que ha alterado el normal funcionamiento de la vida de los países. Algo que también se evidencia al comparar los datos en función del continente. En el americano, la media de participación no alcanza ni el uno por ciento, mientras que en Europa lo llega a superar.

POR PAÍSES
Argentina, el país que más gallegos acoge en el mundo, 165.762, sólo ha conseguido emitir 149 votos de un total de 1.455 solicitudes, un 0,08% de participación. Brasil, con 43.158 residentes y 321 solicitudes, ha contabilizado 40 votos. Como curiosidad de este país carioca, en el consulado de Salvador de Bahía sólo se han registrado 10 votos para Pontevedra. Desde México, con 12.549 gallegos y  137 peticiones, sólo han llegado 22 sufragios, 8 de ellos de ourensanos (un 0,1 por ciento). Uruguay, con 36.666 gallegos y 774 peticiones, sólo ha conseguido contabilizar 338. Como dato llamativo está Venezuela. Fue, junto a Cuba, uno de los países con mayor número de solicitudes, 1.732 (519 de ourensanos) de una población de 28.898 gallegos pero no consiguió hacer llegar ni un sólo voto, ni en urna ni por correo.

EUROPA
En Europa, más próxima y con una situación sanitaria más similar, los porcentajes de sufragios emitidos han sido algo más elevados, pero sin conseguir dejar atrás la tendencia a la baja acumulada de los últimos años. También hay que tener en cuenta que no es el mismo tipo de electorado. Suiza, el país europeo con más gallegos en la actualidad, 33.440, ha obtenido una cuota de participación del 2,6 por ciento, con 881 sufragios emitidos. Francia ha conseguido el porcentaje más elevado, a falta de datos de alguno de los consulados, con un 3,11 por ciento de participación. 530 votos en una población de 17.013 electores. Ser vecino de proximidad parece que juega a favor. Han sido 239 los gallegos en Portugal que han votado de un censo de 3.648. Sigue Alemania con 147 sufragios de un total de 1.216 peticiones. 
Viajando miles de kilómetros, ni China, ni Australia, ni Kazajistán, donde de cuatro gallegos uno había solicitado voto, han logrado traspasar barreras y cuarentenas.  Y si nadie lo remedia, en los sucesivos comicios el voto de la emigración no será, ni tan siquiera anecdótico. Ha perdido su poder. Mirando hacia el domingo, tan sólo podría devolver al PP el escaño 42 de Pontevedra, pero nada cambiará en el Parlamento y esa es su gran debilidad. Al voto emigrante lo han golpeado en el talón sabiendo que eso puede acabar por destruirlo. ¿A alguien le importa? El ruido de los mitines y las campañas gallegas viajando por el mundo para abrazar a esos “embaixadores da terra” ya no se escucha tanto, se va atenuando. Son otros tiempos.n