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Agresiones de hijos a padres, un problema que sigue en aumento

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Agresiones de hijos a padres, un problema que sigue en aumento

Las agresiones de hijos a padres van en aumento en la Comunidad gallega.
photo_cameraLas agresiones de hijos a padres van en aumento en la Comunidad gallega.
Galicia cerró 2018 con 238 casos de violencia filioparental denunciados, 23 más que el año anterior

Los casos de hijos que agreden a sus padres son cada vez más frecuentes tanto en Galicia como en España, sin embargo la violencia filioparental sigue siendo un fenómeno poco visible en la sociedad, según los expertos, quienes también apuntan a que una de las claves para solucionarlo es la comunicación. Según los datos del Ministerio Fiscal, este tipo de violencia afectó en 2018 a 238 familias en Galicia, que tomaron la decisión de denunciar a sus hijos después de haber sido agredidos física, verbal, psicológica o económicamente en alguna ocasión. Esta cifra, supera a la registrada en 2017, cuando 215 personas denunciaron estos malos tratos en la Comunidad.
Tomar la decisión de acusar judicialmente a tu hijo "siempre es una tarea delicada", explicó la psicóloga de la Fundación Amigó de Vigo, Raquel Gallego. Esta profesional trabaja en la organización viguesa y se dedica a mediar en los conflictos entre hijos y padres. Su función pasa por escuchar a ambas partes y abordar el problema desde la terapia conductual, es decir, aportando "herramientas" para modificar el comportamiento de los hijos y de los padres, que sean útiles frente a situaciones de tensión que avocan en violencia por parte de los hijos.

Sin perfil definido
Lo cierto es que no existe un perfil de menores agresores ni tampoco un tipo de familia en el que esta violencia aparezca con más frecuencia. El 52,6% de los casos se dan en familias nucleares, mientras que las madres de una familia monoparental sufren el 26,5% de los casos. El 15,4% surge en familias reconstituidas y el 5,6% de las veces es el padre de la familia monoparental el que padece estas situaciones.
Ante estos datos, Raquel Gallego ha querido aclarar que si bien es cierto que la mayoría de los casos de violencia se dan en familias nucleares, esto sucede porque hay más que de ningún otro tipo. Lo mismo pasa con las familias monoparentales que cuentan con la figura materna, existen más que aquellas en las que el único progenitor es el padre. Todos ellos sufren las consecuencias de una violencia que no surge "por una sola causa", precisa Gallego, sino por la convergencia de factores como "el estilo educativo de los progenitores, las dificultades para educar, la falta de tiempo, la ausencia de espacios comunicativos para trasladar normas de convivencia o la imposición de reglas sin razonamientos".
Al mismo tiempo, también influye que los hijos presenten "baja tolerancia a la frustración, su temperamento o una actitud autoritaria", que se retroalimenta por una "autoridad mal gestionada" por parte de los padres. La transmisión intergeneracional de la violencia también explicaría, para la especialista, porqué existen este tipo de agresiones. 
El hecho de que un menor haya "presenciado algún tipo de violencia cuando es pequeño" potencia que "a lo largo de su vida reproduzca" este tipo de actitudes. Además, la violencia está muy presente a nivel social, "en la televisión, en los videojuegos o en los medios de comunicación", lo que también repercute en la conducta de los menores. n 

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