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Adif reconoce por primera vez un parón en el AVE a Galicia: 12 años de retraso

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Adif reconoce por primera vez un parón en el AVE a Galicia: 12 años de retraso

Estado de las obras en el túnel de Campobecerros, el pasado agosto.
photo_cameraEstado de las obras en el túnel de Campobecerros, el pasado agosto.
El Gobierno anunció siete fechas diferentes para su llegada, la primera en 2009; la última apunta a 2021 ó 2022

La guerra dialéctica iniciada entre PP y PSOE en Galicia en torno a las obras de la línea de alta velocidad ha servido para que, por primera vez y desde el administrador de las infraestructuras ferroviarias se reconociese que la principal causa del retraso en la finalización de las mismas no estuvo ni en las desavenencias con las constructoras ni en problemas derivados de imponderables sobrevenidos durante la ejecución de las mismas, sino por la falta de presupuesto.

Tras las críticas de Feijóo de que los gallegos no podrán comprar billetes para el AVE ni en 2019 ni en 2020 y que muy probablemente, tampoco durante el Xacobeo de 2021 y las acusaciones de falta de transparencia en la información sobre la situación de las obras y las pruebas, el Adif salió al paso con una nota de prensa tan dura como las críticas recibidas, lanzando una carga de profundidad al Partido Popular, al recordar que durante el mandato de Ana Pastor, “las obras estuvieron paradas y sin presupuesto durante más de tres años”.
Por primera vez se reconoce un hecho que se sabía de antemano pero que se escondía tras otras argumentaciones como las dificultades con las constructoras para dirimir qué sobreprecios eran derivados de imponderables sobrevenidos durante la ejecución de las obras y cuáles eran consecuencia de una licitación demasiado a la baja que se quería compensar con reformados de precio posteriores, o la larga interinidad del gobierno Rajoy durante más de 310 días entre 2015 y 2016.
Es cierto que esa situación, la de las discrepancias, se produjo en algunos subtramos entre Lubián y Ourense y que la inacción del entonces director general de Construcción motivó la paralización de las obras, ante lo que fue cesado por Ana Pastor, poniendo en su lugar a la actual presidenta del Adif, Isabel Pardo de Vera quien recondujo parte de los conflictos sobrevenidos. Pero también es cierto que muchos otros subtramos, sin ningún conflicto estuvieron igualmente parados durante años. Sin ir más lejos, en el tramo entre Zamora y Pedralba de la Pradería, cuya inauguración estaba prevista para 2016, se cerró literalmente durante más de dos años, pese a que los suministros, los contratos de obra e incluso el montaje de la vía, ya estaban adjudicados, ocasionando un retraso de casi cuatro años en su puesta en funcionamiento. 
Se da la circunstancia, además, de que el actual equipo directivo del Adif y Adif Alta Velocidad está formado por los técnicos de alta dirección que habían seleccionado los anteriores ministros de Fomento, Íñigo de la Serna y Ana Pastor, por lo que tienen un conocimiento exhaustivo de la historia y evolución de las obras en la línea gallega de alta velocidad.

reconocer lo evidente
El reconocimiento de la paralización presupuestaria por parte del Adif viene a confirmar lo que desde este periódico se sostuvo desde hace años: que la finalización de las obras en 2018 como afirmaba Ana Pastor e incluso su aplazamiento hasta el año siguiente acortando la dificultad de la obra con la supresión provisional de la variante exterior, como propuso Íñigo de la Serna, resultaba imposible.n
El año 2021, la fecha mencionada por el delegado del Gobierno en Galicia para que el AVE llegue a la estación de Ourense, es la séptima que se maneja desde que comenzó a trazarse sobre el papel el proyecto de realizar una línea de alta velocidad a Galicia. La primera, apuntada por el gobierno de Aznar y su ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos a principios de este siglo marcaba como objetivo 2009. No era en sentido estricto una línea de alta velocidad, sino de altas prestaciones. Cascos no prometía uno sino dos AVE : el que llegaría por la meseta y otro transcantábrico que uniría Galicia y el País Vasco. La fecha de 2009 se movió a 2010, pero dicho plazo fue tan efímero que apenas se tiene en consideración. 
Su sucesora al frente del ministerio fue Magdalena Álvarez, y tras dejar claro que las promesas de su predecesor no podrían cumplirse, aplazó la fecha hasta 2012. A cambio, sustituyó el modelo de tren de altas prestaciones por una línea de alta velocidad pura para circulación exclusiva de trenes de viajeros, que incluía la variante por Cerdedo para conectar Ourense y Vigo en poco más de 40 minutos y la variante exterior de Ourense. 
Los presupuestos destinaban partidas que luego no eran ejecutadas, pese a lo cual siguió afirmando, hasta el final del año 2008, que el AVE llegaría a Ourense en 2012, cuando ya resultaba imposible.
El 7 de abril de 2009, José Blanco asume la cartera de Fomento y todavía mantendrá durante unos meses la idea del 2012. Pero en verano de ese mismo año, con la firma del Pacto del Obradoiro, por el que asume una serie de compromisos presupuestarios con la línea de alta velocidad y notables mejoras en el proyecto, reconoce la necesidad de hablar de un plazo más realista y retrasa hasta 2015 la fecha inaugural.
Blanco no llega a ver inaugurado el primer tramo del AVE gallego como ministro, entre Ourense y Santiago, pero sí asiste al acto, que será en diciembre de 2011, cuando ya es ministra Ana Pastor. La crisis frena el impulso que Blanco había dado al tramo más complejo de la línea, entre Ourense y Lubián.

EL FRENAZO DE ANA PASTOR
Su sucesora, Ana Pastor, echa dos jarros de agua fría sobre la línea férrea: la primera, ampliar el plazo hasta 2018. Los trenes llegarán a Ourense ese año, pero lo harán por una línea de vía única. Mantuvo la fecha de 2018 hasta el mismo día de su cese como ministra y acusó a las empresas contratistas de haber frenado las obras en algunos casos más de seis meses, por discrepancias en los reformados de precios sobrevenidos como consecuencia de obras no contempladas en los contratos. Pero la realidad es que el parón en la traza, desde Zamora hasta Ourense no había sido de meses, sino de años. El tramo actualmente en pruebas, entre Zamora y Pedralba, que anunció que finalizaría en 2016 estuvo parado y algunos materiales ya adjudicados pero sin suministrar hasta que llegó el ministro siguiente. 
Ese mismo año, 2016, cesa al director general de construcción, Javier Gallego al que se culpa de la falta de entendimiento con las empresas y nombra a Isabel Pardo de Vera, ingeniera que conocía sobre el terreno las obras para que reconduzca la situación. Pero ya es demasiado tarde para conseguir cumplir el plazo, y además hay muchos contratos sin tramitar que retrasan más de cinco años el horizonte por ella fijado, aunque no lo reconocerá nunca.
El 4 de noviembre de 2016 es sustituida por Íñigo de la Serna al frente de Fomento. En los primeros meses de 2017 reconoce en una declaración pública que, por problemas de diversa índole, como las discrepancias con las constructoras y la interinidad del gobierno durante 316 días, no va a ser posible cumplir el plazo de 2018.
 De la Serna propone una solución provisional para que el tren pueda llegar en pruebas a la estación de Ourense antes de finalizar 2019: crear un ramal que conecte la traza del AVE en Taboadela con la estación de la vía convencional de Zamora en dicho municipio y desde allí un pasillo ferroviario de ancho mixto para que puedan circular los trenes de alta velocidad hasta la estación de Ourense.
En junio del año pasado, De la Serna es sustituido al frente de Fomento por José Luis Ábalos. Durante los primeros meses de su mandato rehúye, al igual que su predecesor, hacer cualquier valoración en relación a los plazos del AVE gallego, pero finalmente  asume como suyo el plazo de su predecesor, pero no lo cumplirá:Ábalos rectifica las fechas y señala para 2020 la finalización de las obras entre Pedralba y Ourense.  A partir de ahí, Javier Losada, con gran optimismo, calculó que el AVE llegará a Galicia en 2021. n

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