Los hosteleros con locales habilitados se quejan de que con una potencial prohibición de fumar perderán el dinero invertido

El acoso al fumador desata los malos humos en la hostelería gallega

Señal de prohibición de fumar en una estación del metro madrileño. (Foto: Archivo)
La posibilidad de que el Gobierno prohíba fumar en locales de ocio deja pocos indiferentes: cabreo para los fumadores y esperanza para los opositores al tabaco. Sostiene el Ministerio de Sanidad que la sociedad española ya está madura para afrontar esta modificación de normativa, pero hay quien se resiste a imaginar la desaparición del tabaco en bares, restaurantes o cafeterías. Los hosteleros, que en muchos casos aún están pagando los créditos solicitados para habilitar espacios libres de humo, no encuentran justificación para estos cambios cuando sólo han pasado tres años desde la entrada en vigor de la ley antitabaco.
Jorge levanta la vista de las páginas deportivas del periódico y fija su mirada en la pantalla de plasma del bar en el que toma café todas las mañanas. Capta su atención una tertulia sobre el tabaco. En el plató discuten sobre la posibilidad de que el Ministerio de Sanidad dé un paso al frente y no permita fumar en ningún lugar público. Médicos, fumadores, no fumadores y representantes de sector hostelero polemizan en televisión sobre un asunto que también genera debate a pie de barra.

‘No puedo entender este café de media mañana sin la compañía del pitillo’, indica Jorge mientras apura la última calada y machaca la colilla contra el cenicero. ‘Lo único que consigue rebajar mi nivel de estrés, aunque sólo sea por unos minutos, es el cigarro posterior al desayuno’, añade Susana, otra clienta habitual de la cafetería. ‘Bastante mal llevo lo de no fumar en la gestoría. Me da reparo salir cada hora para echar un pitillo y el único momento en el que puedo desahogarme es el del café’.

Los bares pierden

La voz de la oposición llega desde una mesa muy próxima que comparten María y Josefa. ‘En muchos países está prohibido y no es ningún drama’, apunta la una. ‘Nadie nos puede condenar a ser fumadores pasivos en los locales de ocio’.

El debate trascurre con moderación hasta que Antonio, el dueño del bar, interviene desde dentro de la barra. ‘Acabo de gastarme casi 10.000 euros en acondicionar la zona de no fumadores y aún no he terminado de pagar la reforma. Me esfuerzo en cumplir con la ley de 2006 y ahora resulta que quieren prohibirlo en todos los locales. ¿De que han valido las reformas? Los grandes beneficiados van a ser los restaurantes y cafeterías que incumplen la normativa’.

Desconcierto normativo

Lleva más de treinta años poniendo cafés y no recuerda normas tan desconcertantes como éstas. ‘Es inconcebible que nos obliguen a invertir una cantidad considerable de dinero para acondicionar nuestros locales para que en un plazo tan breve de tiempo se cambie la normativa. Si esto sale adelante, habrá que plantearse la posibilidad de pedir indemnizaciones o solicitar que se prorrogue la normativa para que podamos seguir utilizando la zona de fumadores’.

Critica, además, la ambigüedad de la actual normativa. ‘Los locales pequeños, habitualmente los peor acondicionados, permiten fumar y los grandes nos vimos obligados a reservar una zona sin tabaco. Los que no se han adaptado no pierden ni un euro, mientras que los que cumplimos con la ley tenemos la sen sación de que hemos tirado con el dinero de las reformas’.

La Consellería de Sanidade realizó 9.358 inspecciones desde la entrada en vigor de la ley antitabaco, el 1 de enero de 2006, hasta el 31 de octubre de 2008. En Galicia hay más de 28.000 establecimientos hosteleros que venden tabaco y permiten fumar. ‘En estos tiempos de crisis no estamos para renunciar la clientela fumadora. Los espacios que se declararon libres de humo hace tres años han perdido clientes y muchos tuvieron que rectificar y hacer reformas para combinar espacios de fumadores y no fumadores’, explica Suso García, propietario de un restaurante. ‘En nuestro local son más demandadas las mesas con cenicero que las ubi cadas en espacios libres de humo. A la gente le cuesta renunciar al pitillo’.

Los hosteleros aseguran ser defensores de la salud y no quieren liderar ningún frente antitabaco, pero tampoco quieren exponerse a la posibilidad de que se reduzcan sus ingresos. ‘Muchos empresarios están pagando los créditos correspondientes a las reformas realizadas hace tres años y medio’, indica Juan Silva, presidente de la Confederación de Empresarios de Hostelería de Galicia (Cehosga). ‘Gastamos dinero entonces y tememos que, si se prohíbe fumar en todos los locales perdamos clientes. Es una medida delicada y el Ministerio de Sanidad debe tenernos en cuenta antes de tomar una decisión’.

Médicos y colectivos antitabaco piden tolerancia cero, mientras los hosteleros demandan compensaciones

El 33,5% de la población gallega se declara fumadora y, según la última encuesta nacional sobre la salud, la mayoría no se plantea abandonar el pitillo. La entrada en vigor de la ley antitabaco, en enero de 2006, no ha conseguido reducir el consumo, que en Galicia se mantiene por encima de la media española (29% de la población mayor de 16 años).

El endurecimiento de la normativa estaría avalado por la CE y contaría con el apoyo de médicos y colectivos de no fumadores; tiran de estadísticas y aseguran que el 70% de los ciudadanos querrían ver libres de humo todos los lugares de ocio y esparcimiento. Ponen como ejemplo lo que ocurre en otros países de nuestro entorno: Francia, Italia, Holanda, Irlanda, Noruega o Turquía.

‘En la lucha contra el tabaco no podemos bajar la guardia; la tasa de fumadores no se rebaja y en los últimos años ha aumentado, especialmente en la población femenina’, apunta el doctor Julio Castañal. La Sociedad Española de Medicina y Familia Comunitaria defiende el endurecimiento de la ley para salvar vidas de fumadores acti vos y pasivos. ‘El tabaquismo pasivo es especialmente preocupante en el caso de bares y restaurantes’, indica Julio Doncel, de la plataforma nofumadores.org. ‘Tenemos derecho a vivir sin tabaco y a tomar una cerveza sin respirar el humo de quien está sentado a nuestro lado en la barra del bar’.

Los hosteleros, sin embargo, asocian el éxito de sus negocios a la permisividad con el humo y el olor a tabaco. ‘Nosotros también disponemos de estudios que avalan nuestra tesis. Un informe de la Sociedad Española de Hostelería indica que el 70% de las personas que entran en nuestros locales son fumadores. Si se prohibiese totalmente el tabaco, caerían las ventas y peligrarían muchos puestos de trabajo’, indica Silva.

‘Habría que pensar medidas para compensar las perdidas que se produzcan en caso de que se aplique la prohibición plena. Es necesario llegar a un punto de entendimiento entre las partes implicadas y si las autoridades sanitarias deciden endurecer las normas tendrán que explicar como van a compensar a quienes se puedan ver perjudicados por esas medidas’.



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