Marta Segrelles: "Las heridas de la infancia se pueden transmitir a los hijos, si no se trabajan"

Marta Segrelles, en el set de AtlánticoTV.
photo_camera Marta Segrelles, en el set de AtlánticoTV.
Marta Segrelles Fernández (Terrassa, 1991). Psicóloga experta en terapia integradora con un enfoque humanista y en trabajo con heridas emocionales. Además, cuenta con formación específica sobre trauma y reparación del apego. Tiene una gran presencia en redes sociales, rozando los 90.000 seguidores en Instagram

La psicóloga e instagramer Marta Segrelles regresó al set de Atlántico TV para hablar de su última publicación, “Abraza a la niña que fuiste”, con la que nos da las herramientas para reconciliarse con la infancia, curando las heridas conscientes y las inconscientes.

 

 

¡Qué título tan bonito! ¿Es un mensaje positivo?

Hay un poco de todo. Es muy bonito al menos en la portada, luego dentro, ya depende.

¿Lo vivido en la infancia puede condicionar las relaciones actuales?

La intención está en identificar el poder de esas experiencias que vivimos y nos marcaron para poder hacer algo con ellas y convivir en calma con nosotros mismos.

¿Cómo marcan esas vivencias?

Lo malo que nos sucedió en la infancia, sobre todo en las relaciones, va a aparecer en las que entablemos en el presente con la familia, los amigos o la pareja.

La mente tiende a borrar los traumas, ¿cómo se identifican esas heridas del pasado?

A nadie le gusta que lo rechace, si esto nos ocurre en el presente y se suma a una herida de rechazo anterior, la reacción va a ser desproporcionada. En lugar de tomarlo como una negativa normal, se siente como algo personal, que conecta directamente con la herida que está latente. Al tener un historial de rechazo, asumir uno de nuevo resulta más doloroso.

En su libro le da mucha importancia a la familia, ¿hasta qué punto marca a las personas?

Todo el contexto que nos rodea es siempre importante, en la escuela, con el resto de la familia, pero es con quien convivimos en casa de los que esperamos que nos puedan consolar o animar en los momentos duros. Cuando hay carencias en esta parte emocional, de adultos tenemos esas necesidades emocionales que no fueron satisfechas.

Si esos comportamientos dañinos no se identifican, ¿se pueden reproducir sobre los hijos?

Sí, el riesgo está ahí. Las heridas de la infancia se pueden transmitir al resto y a los hijos si no se trabajan y si no damos cuenta de los efectos que nos causaron.

En la publicación identifica los problemas, propone soluciones, pero también pone deberes a los lectores.

Incorporo ejemplos prácticos porque creo que no llega con exponer la teoría. En un libro lo que nos ayuda es saber cómo poner en práctica lo que nos dicen, sentir ese cambio, ese  abrazo o al menos acercarnos.

¿Qué le llevó a escribir este libro?

Empecé trabajando con infancia y juventud, seguí estudiando y pasé a la población adulta, pero sin olvidarme de esa etapa. Lo que sucedió en el pasado deja una factura. Con las reacciones recibidas en mi cuenta de Instagram, surgió la propuesta de este libro. 

¿Es importante analizar nuestra infancia con ojos de adulto?

Sí, muchas veces asumimos ciertas heridas y estamos preparados para darles una salida. Hay a quien les condiciona y hay quien aprende a vivir con ellas. Son cuestiones que impactan y cada uno debe encontrar cómo enfrentarlas. Me gusta ir acompañando al lector en el proceso. Al excavar en la infancia, comprobamos que todo fue bien, pero hubo algo que faltó.

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