Dicen que los precios en Vigo y su área son “prohibitivos” y que hay “problemas burocráticos”

Empresas de Vigo huyen a Portugal porque hay suelo disponible y más barato

Empresas del naval y la automoción viguesas han ‘emigrado’ al norte de Portugal donde encuentran suelo disponible y más barato, así como mano de obra y ventajas fiscales. La última ha sido Ganain, que se instala en Valença con una inversion de 1,5 millones para crear 50 empleos. Otras como Antolín, Dalphi o Pipeworks ya lo hicieron antes y todas por los mismos motivos.
Empresas de Vigo, sobre todo de automoción y naval, optan por Portugal para invertir, construir plantas y crear puestos de trabajo. La razón es sencilla: hay suelo industrial disponible y más barato. El Ayuntamiento de Valença daba a conocer hace unos días que la firma viguesa Ganain (auxiliar del naval) abrirá una fábrica de 1.600 metros cuadrados en la localidad lusa, donde invertirá 1,5 millones de euros y creará inicialmente 50 puestos de trabajo. Portugal ganó la batalla a Vigo y su área de influencia en este caso y en muchos más. Y es que son numerosas las compañías que ‘emigran’ al país vecino atraídas por las ventajas que ofrece: terrenos, menor coste de suelo, mano de obra barata y ventajas fiscales. Pipeworks fue fundada en Vigo en 2005 y a día ya cuenta con dos centros de trabajo en Portugal, mientras que en España sólo tiene uno, en el Polígono de As Gándaras de Porriño. ‘Necesitábamos más espacio porque tenemos un negocio con diferentes divisiones. Lo intentamos primero por la zona, pero los precios de superficie y naves eran prohibitivos y optamos por Portugal’, explica Ángel Costas, uno de los socios. En 2007 compraron una parcela de 6.000 metros cuadrados con una nave de 2.000 m2 en Valença. El año pasado adquirieron otro terreno de similares dimensiones en la misma localidad. ‘Allí nos ofrecieron muchas facilidades y no podíamos esperar porque teníamos que seguir creciendo y lo hicimos a sólo 25 kilómetros de donde nacimos’, apunta Costas. Pipeworks trabaja en un 70% para el naval por lo que la huelga del metal que vivió la ciudad el pasado mes de mayo también le afectó. ‘En Porriño estuvimos parados, pero la ventaja que tuvimos es la de contar con dos plantas más en Portugal que funcionaron con normalidad’.

Cuestiones logísticas
Dytech Ensa es otro ejemplo perfecto de deslocalización. En febrero de 2005 la empresa situada en Valladares emprendió una expansión que le llevó a Portugal, concretamente a Valença. ‘Por cuestiones logísticas y oportunidades de negocio el accionariado decidió instalarse allí’, explica un responsable de la empresa. ‘Encontramos muchas facilidades, sin apenas problemas burocráticos y terrenos y naves más asequibles que en Vigo y su área’. Construyeron una nave de 8.000 m2 que pronto se quedó pequeña y acometieron una ampliación (8.000 m2 más) en 2007. Ahora emplean a unas 400 personas. En Vigo la cifra de trabajadores es similar y la compañía presentó un ERE que por el momento no ha aplicado (afectaría a 95 personas de personal técnico y administrativo). Antolín, auxiliar de automoción, cuenta con varias fábricas en Galicia y tiene dos en Portugal, en Valença y en Vilanova de Cerveira donde emplea a unos 200 trabajadores en cada una. Dalphi Metal, Gestamp o Rodman también cuentan con centros de producción en Portugal adonde acudieron al no encontrar suelo disponible en Vigo y su área. Fuera del sector metalúrgico y automovilístico, otras empresas como Centroxogo se instalarán en Valença do Miño, según confirmó el propio ayuntamiento hace unos días en un comunicado. Su alcalde, José Luis Serra, mostró su alegría por las inversiones que se están produciendo en la localidad. ‘Supone una señal de repunte de la actividad económica, después de un primer semestre que supuso un verdadero sofoco’.


El metal vuelve a negociar el convenio
La huelga del metal que la provincia de Pontevedra vivió el pasado mes de mayo fue tan dura (más de 20 días, la más larga de la historia del sector) y en un momento económico tan delicado que muchas empresas del sector se vieron obligadas a desviar carga de trabajo de Vigo a los centros que tenían en Portugal, como algunos astilleros. La huelga provocó retrasos en la entrega de barcos y cuantiosas multas para los astilleros. Precisamente el metal vuelve a ser protagonista estos días. Mañana se reanuda la negociación del convenio colectivo, después de casi dos meses parada. Sindicatos y empresarios se reencontrarán de nuevo con la presencia de varios intermediarios, por parte de la Xunta y el Ministerio de Trabajo. Las mayores diferencias entre la patronal y los representantes de los trabajadores residen en el tema salarial y en la duración del convenio. La última oferta que se puso encima de la mesa fue por parte de la Administración que propuso un incremento del 3,85% más IPC en tres años (1,10% más IPC en 2’ más el 1,4% de IPC de 2008; 1,5% en 2010 y 1,25% más IPC en 2011), que resulta ser la media exacta de lo que pedían las dos partes. La oferta fue rechazada por UGT, CC OO y CIG y la parte empresarial no quiso ni valorarla. Mientras las negociaciones se complicaban la huelga llegó a la calle. De eso hace ya cuatro meses y mañana a partir de las 10.30 se retomarán las conversaciones para intentar llegar a un acuerdo.

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