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Conserveras gallegas tienen stock para 4 meses

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Conserveras gallegas tienen stock para 4 meses

Sede de la conservera viguesa Albo en la calle Jacinto Benavente.
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La patronal Anfaco constata un repunte de demanda por parte de supermercados pero un bajón en la exportación y el canal horeca 

El estado de alarma y el confinamiento a causa del coronavirus sorprendió al sector de la conserva preparando una de las  épocas fuerte del año, la campaña de verano. Así que el sector tiene stock. "Tenemos materia prima asegurada para cuatro meses e incluso un poco más", indica Juan Manuel Vieites, secretario general de Anfaco-Cecopesca. 
  La patronal nacional de conservas de pescado y marisco, con sede en Vigo, manda un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos en cuanto al abastecimiento en España de este producto, muy demandado en los supermercados y grandes superficies de alimentación durante la cuarentena. No obstante, Anfaco admite que hay "mucha preocupación en el sector" por la incertidumbre sobre el estado de alarma y, desde el punto de vista económico y empresarial, ve un "problema muy serio si la poca industria que está trabajando tiene que parar". "Si el Gobierno decide ampliar el cese de actividad a otro tipo de negocios que son proveedores nuestros, sería un caos y ahí sí que habría desabastecimiento, así que esperemos que no ocurra", apunta en referencia a la industria dedicada al cartonaje, embalaje y metalgráfica o en cuanto al suministro de aceite. Las fábricas gallegas de conserva son de las pocas que están activas y, si bien, admiten que la demanda por parte de los supermercados se ha disparado hasta un 30% no logra compensar la caída con otros nichos, como el canal horeca (hostelería, restauración y cafetería) y especialmente con la exportación, que representa la mitad de su facturación. "El mercado internacional se ha deteriorado mucho a causa del cierre de fronteras por el coronavirus. Ya en el mes de enero notamos los primeros efectos con China y después llegó Italia. Hay problemas en la frontera con Portugal y la gran distribución está llegando a Francia pero con tensiones logísticas", indica el responsable de Anfaco.

Pico alto de empleo
Las grandes conserveras gallegas como Calvo, Jealsa o Frinsa están en picos altos de personal y en el caso de Calvo ha reforzado plantilla con medio centenar de contrataciones para un turno nuevo de trabajo. 
Las pequeñas y medianas empresas capean el temporal con el suministro a supermercados y las mayores dificultades las tienen las dedicadas al mercado 'gourmet' y 'delicatessen' ya que "no es mercado prioritario en estos momentos", añade Vieites. Sí lo es la conserva de atún, caballa o sardina, de los más demandado en las grandes superficies y tiendas de alimentación por su carácter perecedero. 
El riesgo de contagio por la pandemia ha llevado a las conserveras a extremar los protocolos en materia higiénico-sanitaria, especialmente en zonas críticas como las instalaciones de elaboración de la conserva. Entre las medidas estaría la toma de temperatura a los trabajadores a su llegada a la empresa para ver si tienen fiebre, así como en el transcurso de la jornada de manera aleatoria, la redistribución de los turnos de entrada y salida para evitar aglomeraciones de empleados o el lavado de manos cada 30-60 minutos, entre otras. Algunas compañías han tenido que duplicar el servicio de autobuses para transportar el personal debido a la menor capacidad de los mismos por la distancia mínima de seguridad que hay que guardar. En el caso de los EPIS (equipos de protección individual), la patronal acusa falta de material y prevé que a corto plazo se acaben.

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