Tere Abelleira o el eje orbital de España

Tere celebró el título con su familia, que la acompañó en el Mundial.
photo_camera Tere celebró el título con su familia, que la acompañó en el Mundial.

La pontevedresa firmó un Mundial excelso que la equipara con las mejores del mundo en su puesto

Igual que la selección española, Tere Abelleira llegó al Mundial como una posibilidad y se marcha como una realidad. Porque el estratosférico rendimiento de la pontevedresa en Nueva Zelanda y Australia la pone al nivel de las mejores mediocentros del mundo gracias a su regularidad  y a lo completa que es. Domina todas las facetas del juego. El conjunto campeón del mundo se armó en torno a ella, se equilibró en torno a ella y atacó en torno a ella. Ganó en torno a ella.

Un metrónomo futbolístico

Puede que Tere Abelleira no haya sido la mejor jugadora del Mundial o la más determinante. Pero, desde luego, ha sido la más regular. Su torneo es el ejemplo perfecto de lo que significa la regularidad. En todo caso, si hubo alguna alteración fue una progresión continua de principio a fin. La pontevedresa fue titular en todos los partidos y en los tres últimos, el de cuartos contra Países Bajos, el de semifinales ante Suecia y la final de ayer, jugó los 90 minutos. También contra Zambia, en la fase de grupos. Este minutaje la convirtió en la cuarta jugadora más usada por el seleccionador.  Y siempre a un nivel altísimo. 

Clave ofensiva y defensiva

En los equipos propositivos, la figura del mediocentro posicional siempre es esencial. Y con España no fue distinto. Tere Abelleira fue el epicentro del fútbol de la selección. En ataque, era la responsable del primer pase. Su clarividencia limpiaba a menudo la presión rival y llevaba la pelota en buenas condiciones a las Bonmatí, Hermoso o Putellas. Cuando el equipo rojo perdía la pelota, la pontevedresa coordinaba la presión tras pérdida y daba coberturas a todas sus compañeras con su inteligencia táctica. Así fue como le robó la pelota ayer a Lucy Bronze para ponerla rápidamente al lado que dejó desguarnecido la carrilera inglesa.

Golpeo privilegiado

El guante que la futbolista del Madrid tiene en su bota derecha le permitía jugar con facilidad en corto y en largo. También, mover casi todas las acciones a balón parado. Desde la esquina asistió a Carmona para que marcase en la semifinal. Además, en juego corrido, se sacó un latigazo a la escuadra para hacer su propio gol mundialista. Fue contra Zambia, en la fase previa.

Oportunidad aprovechada

En fútbol, igual que en la vida, a veces surgen oportunidades inesperadas. Nadie sabe qué habría pasado si alguna de las jugadoras que no fue al Mundial hubiera estado en Australia. Pero no estuvieron. Eso facilitó la titularidad de Tere. Lo que vino después, con su fútbol de diamantes, fue mérito suyo. Una oportunidad que ya es inolvidable.

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