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La baloncestista viguesa estuvo en Pekín 2008 y ahora apunta a Tokio

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El ciclo olímpico de Tamara Abalde

La baloncestista viguesa estuvo en Pekín 2008 y ahora apunta a Tokio

Abalde, en el duelo ante Gran Bretaña donde España selló el billete a Tokio.
photo_cameraAbalde, en el duelo ante Gran Bretaña donde España selló el billete a Tokio.
La viguesa estuvo en Pekín 2008 y ahora apunta a su retorno a unos Juegos en Tokio

Todo vuelve. Los pantalones de campana, la música disco o los remakes cinematográficos. Cuestión de tiempo. También para Tamara Abalde (Ferrol, 1989). La viguesa de adopción, producto de la cantera del Celta, tuvo una irrupción fulgurante en el baloncesto de élite. Debutó en la máxima categoría con 15 años, disputó los Juegos Olímpicos de Pekín con 19 y se colgó el bronce en el Eurobasket con 20. Explosión. Pero tras aquella presea, Abalde no volvió a formar parte de la selección. Hasta el año pasado. Una década después, Tamara volvió a un Eurobasket, esta vez para colgarse el oro. El ciclo puede completarse este verano en Tokio con sus segundos Juegos, doce años después, tras sellar la clasificación junto a sus compañeras en el preolímpico de Belgrado de la semana pasada.
"Pekín 2008 es una de las experiencias más increíbles de mi vida", espeta con toda claridad la jugadora del Valencia Basket. En aquel torneo olímpico, España quedó encuadrada en el grupo B con Estados Unidos, China, República Checa, Nueva Zelanda y Mali. El equipo que por aquel entonces dirigía Evaristo Pérez acabó tercero  y se cruzó con Rusia en cuartos de final. Hasta allí llegó su camino en la capital china, con una derrota (84-65) que dejaba a la selección fuera de las medallas. Abalde promedió 12,6 minutos, tres puntos y 1,4 rebotes por partido. Un sabor agridulce entonces, que el tiempo dulcifica. "Es uno de los recuerdos más bonitos que tengo de mi carrera deportiva", insiste la ala-pívot.
En aquellos Juegos, Tamara ya había dejado el Celta -militaba en el Rivas Futura-. Las representantes célticas eran las también jovencísimas Laura Nicholls y Alba Torrens. Además, estaba la actual capitana, Laia Palau. Las cuatro participaron en la consecución del billete a Tokio. Incombustibles.
El cuarteto es el puente entre dos generaciones. La de Pekín, comandada por Amaya Valdemoro, con grandes jugadoras como Anna Montañana, Elisa Aguilar o la excéltica Cindy Lima. La de Tokio, con las Ouviña, Xargay, Gil...
Pasado y futuro se dan la mano a su paso por el presente. Abalde cataloga su paso por Pekín como "una experiencia indescriptible", algo que aspira a repetir en unos meses. "Los años y la experiencia me están haciendo vivir esta segunda etapa con mucha ilusión y apreciando cada momento", reconoce la viguesa de adopción, que espera convertir al continente asiático en su talismán olímpico: "Si este verano llego a ir a Tokio sería muy curioso: volver doce años después y sin salir de Asia". Que así sea. 

"Me encantaría estar entre las 12 afortunadas"

 La plaza de España en Tokio está ya garantizada. Ahora queda la de cada jugadora, Tamara Abalde incluida. La ala-pívot del Valencia no vivió el preolímpico de la mejor manera por un inoportuno proceso gripal que le impidió sumar más minutos -promedió 5:39, 0,7 puntos y un rebote- y que la ha dejado sin voz. No importa. La misión está cumplida. "Estamos todas muy contentas de haber conseguido el objetivo y tener billete para Tokio", apunta. Ser olímpica otra vez es "un sueño" para Abalde, que prefiere no pensar demasiado en ello: " Me encantaría estar entre las doce afortunadas que vayan a Tokio, pero para eso aún quedan muchos meses. Ahora toca centrarse en el final de temporada con mi equipo y seguir trabajando para poder aprovechar las oportunidades".
Ya solo falta un paso para cerrar el círculo. "Me siento muy afortunada de volver a la selección después de tantos años. Para mí, representar a España es un orgullo y soy consciente de lo caro que está entrar en el equipo final de 12 porque el nivel es altísimo", afirma la jugadora ferrolana. Ahora solo queda seguir apretando para mantener el sitio. Porque ahora que está tan de moda lo oriental, los Juegos asiáticos también vuelven. 

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