Fútbol sala

Toni Valdivieso cuelga los guantes a los 47 años: “Ya no aguanto más”

Toni Valdivieso en una acción de la presente temporada.
photo_camera Toni Valdivieso en una acción de la presente temporada.

El portero Toni Valdivieso, que en los últimos años militó en el IES Coruxo, vuelve a anunciar su retirada a los 47 años, y advierte de que “es la definitiva, totalmente cierto”

Un niño de seis años que se pone bajo una portería de fútbol sala. Algo habitual en cualquier recreo, en cualquier actividad extraescolar, en cualquier clase de educación física que, por aquel entonces, ya dejaba de ser gimnasia. Lo complicado, lo realmente extraordinario, es que cuatro décadas después aquel pequeño siga allí y este es el caso de Toni Valdivieso, el cancerbero vigués que esta primavera cierra a los 47 años toda una vida como guardameta. El puesto que casi nadie quiere cuando comienza en el deporte y siempre existe el “queda un gol cada uno”. Éste no es el caso. 

“Estuve en unos cuantos equipos. En el Porriño jugué bastante en el Graniblock, que estuvo en Tercera y lo que es ahora Segunda B. También pasé por el Coruxo cuando estaba dentro del equipo de fútbol y también pasé por el Talleres ABC, pero en Preferente porque, para viajar menos, opté por bajar de categoría y jugar con mis amigos de siempre. Fuimos un grupo de seis que lo decidimos. Y fue así hasta hace cuatro o cinco años, que volví al IES Coruxo a echarles una mano”, explica el portero sobre su larga trayectoria.

Los últimos años fueron uno de esos casos de añadir una temporada tras otra por necesidad del colectivo, pero “este verano sí que es totalmente cierto. Quiero mucho a mis compañeros, pero ya no aguanto más”, explica rotundo.  Y es que Pachi Comesaña, presidente del IES Coruxo, lo recuperó para Tercera División “porque tenía un grupo muy joven y me pidió ayuda”. Pero esa temporada terminó con “el ascenso contra pronóstico y, claro, ya me pidieron ayudar un año más para la permanencia”. La obtuvo el equipo y Toni optó por colgar las zapatillas. Resultó temporal porque “uno de los porteros tuvo que operarse del hombro y, como no encontraron otro, me pidieron que echase una mano”. Otro capítulo más a la historia que vivió algo similar el pasado verano porque “este portero, mi compañero Joel, tuvo que volver a operarse”, relata Toni.

Eso sí, en el curso presente matizó que “dije que iba para ayudar si no había más. Resulta que también estaban Jorge, que es el que más juega, y Adán. Y pasó que Adán también tuvo algunos problemas al principio y tuve que disputar dos o tres partidos el empezar la temporada”, matiza el veterano futbolista. Eso sí, en los últimos meses, “se fueron recuperando y ya participé menos. Iba cuando faltaba alguno", relata. 

Con la portería bien cubierta para el próximo curso, Toni Valdivieso tiene claro que es el final y cierra una trayectoria de 40 años en las porterías de fútbol sala con diversos capítulos y lo hace en la Segunda División B, la categoría más alta en la que militó porque “a los 20 años, entré como fijo en Citroën (Stellantis Vigo) y en Vigo no hay patrocinadores para tener un quipo profesional. Tenía que venir alguien de fuera para estar en una categoría más alta y, en mi caso, dudo que lo hubiera cogido porque el fútbol sala no es como el fútbol, que da mucho dinero”, relata.

En su última etapa en el club ‘coruxista’, ejerció de veterano con sus múltiples anécdotas. “Cuando entré, alguno de los jugadores tenía 18 años, que es la misma edad que la de mi hija la mayor", admite. Y, además, “algunos padres de los compañeros son de mi edad y uno de ellos trabaja conmigo”. Las circunstancias que se dan por el cambio de edad: “Hablan de unas cosas que no van conmigo. Empiezan a comentar programas que ven en la tele como la Isla de las Tentaciones o cosas de esas. Tienen un vocabulario que no es de mi época. Te ves en otro lado completamente diferente. Pero sí que actúas un poco más en intentar dar buenos consejos para su día a día. Intentas que se centren en los estudios o en los trabajos, para que intenten tropezar lo menos posible. En lo que nos equivocamos algunos, que ellos no caigan. Al menos, ayudarlos”, comenta con calma.

Como no fallan las anécdotas, Toni admite que en más de un pabellón lo confundieron con “gente del cuerpo técnico. Llego con la mochila grande, al ser portero, y se piensan eso. En esta categoría, está Edu, que militó muchos años en el Burela y ahora está en el Xove con más de cuarenta y yo. El resto, creo que están todos por debajo de los 35", resume. 

Tantos años en el deporte dejan muchos recuerdos y también situaciones curiosas porque “en el equipo de O Porriño y en Vigo estuvimos seis amigos que decidimos jugar juntos. Yo era el mayor, pero ya vi cómo se fueron retirando todos antes. Quedan dos, que juegan a nivel local”, cuenta Toni. Cuestiones de la vida y de resultar tan longevo, pero el cuerpo dijo que era el momento y lo mostró de forma clara: “Ahora ya me salen hasta moratones. Y mira que yo siempre llevé balonazos y golpes y para salirme algún moratón ya tenía que ser un golpe fuerte. Pero ahora juego un partido, me tiran veinte veces y voy al suelo quince y, al llegar al vestuario, veo moratones por todos lados. El cuerpo ya no responde igual”, resume. 

Se da la circunstancia de que una de las últimas anécdotas llegó esta campaña en la Copa Xunta porque el IES Coruxo se enfrentó al Noia del vigués Pola. “Se retira ahora y lo conozco desde hace muchos años, de jugar en torneos en Vigo. Y él me decía: “Pero ¿qué necesidad tienes de seguir jugando?” Siempre está ese gusanillo, pero no es necesidad. En los últimos años, ya fue por echar una mano porque me costaba mucho. Pero ya se terminó”. 

Decidido, Toni Valdivieso cierra una de esas trayectorias deportivas casi anónima, pero cargada de pasión, calidad y mérito. Sin muchos focos, pero con 40 años parando un balón tras otro. Una vida de fútbol sala como pequeña historia del deporte vigués.

Te puede interesar