El equipo vigués pecó de desidia ante un Murcia que se limitó a aprovechar los errores locales

Regalo del Valery Karpin

El jugador del Murcia Fernández se dispone a rematar durante el partido en Coia.  FOTO: Lydia Miranda
Las ausencias de Paschoal y Palharini complicaban el
partido para el Valery Karpin. Sin embargo, los vigueses
acabaron perdiendo 0-3 más por su falta de actitud que por
el buen juego de un Murcia que se limitó a brillar por
momentos y aprovechar los continuos regalos que les hicieron
los pupilos de Flavio Calafell.
VALERY KARPIN:Sánchez, Blanco, Domínguez, Mosquera, Mahia y Canca —equipo inicial—. Líbero: Arroyo. También jugaron: Zayas, Donker, Justiniano y Parga.
PARCIALES: 22-25 (27 min.), 22-25 (25 min.), 18-25 (22 min.).
ÁRBITROS: David Fernández y Xavier Fernández (Cataluña).
Se presagiaba un partido complicado ya que se enfrentaban, a priori, dos equipos muy igualados. Uno, el local, venía de perder en Soria y el otro, el visitante, venía de vencer con autoridad a Tarragona por un claro 3-0. El Valery Karpin estaba mermado por las bajas de Paschoal y Palharini, pero esto no es motivo para presenciar un encuentro en donde los vigueses ya salieron derrotados. Daba la impresión de que los locales querían que el encuentro finalizase cuanto antes. El partido comenzó con el cuadro visitante marcando las diferencias en el marcador. En el campo se veía quién quería ganar y quién no. Los pupilos de Flavio Calafell nunca dieron la impresión de querer salir airosos, lo que trasladaba al público cierto desánimo y relajación. Solamente al final del set pudieron acercarse en el marcador con tres buenos bloqueos. El segundo parcial comenzó con el Valery queriendo meterse en el encuentro. Así las cosas, las diferencias a favor de los locales iban en aumento a medida que transcurría el set. Pero la ventaja, que llegó a ser de cuatro puntos, comenzó a recortarse por imprecisiones, fallos de saque y, sobre todo, una recepción defectuosa que acabó otorgando el 0-2 en el luminoso al Murcia. El tercer periodo ya fue mucho más claro para el conjunto visitante, puesto que desde el comienzo del mismo las ventajas iban en aumento de manera casi escandalosa (6-13). El técnico visitante aprovechó para da entrada a jugadores menos habituales, que no bajaron el ritmo ni el nivel ofrecido. Los errores de principiantes de los locales y la total entrega a sus rivales hicieron que el set y el partido, así como los dos puntos, se fuesen para Murcia. La diferencia que refleja el marcador se produjo más por la desidia del Valery Karpin que por el buen hacer de un conjunto visitante que simplemente aprovechó los regalos de su contrincante.

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