Alejado de los contratos millonarios, el futbolista de Tercera vive a medio camino entre la profesión y el hobbie

La realidad del otro fútbol

El fútbol en Tercera División marca el límite del profesionalismo, es la categoría frontera entre aquellos que pueden vivir de este deporte y los que no lo hacen. En la actualidad, son contados los casos y las excepciones de jugadores que se dedican al balompié en esta categoría con exclusividad y si hablamos del área metropolitana de Vigo, los jugadores de Rápido de Bouzas, Coruxo, Alondras y Cultural Areas carecen de contrato profesional.
‘Nadie vive del Rápido de Bouzas’ afirma Manuel Seoane, quien reconoce que los miembros pertenecientes al cuerpo técnico ingresan algo más que los propios jugadores porque ‘sólo se pagan dietas por desplazamiento y por partidos’. Pero éste no es el único caso, sucede igual en el Coruxo, en el Alondras y en la Cultural Areas. También es cierto que la denominada dieta varía según el club, su presupuesto y también el futbolista. Domingo Freitas, presidente del Areas, habla con claridad: ‘Aquí el jugador que más cobra recibe 300 euros, pero hay muchos de 100 y 200’. Menos explícitos son los demás dirigentes, mientras que existe otro concepto, las primas por objetivo, que en esta categoría se convierten en dinero por partido ganado. A la hora de hablar de gasto, se da la curiosidad de que ninguno tiene un presupuesto alto, parece que el vecino siempre tiene más dinero que uno mismo. Pero lo cierto es que Manuel Seoane se acerca a la verdad cuando afirma que ‘los equipos del sur de Galicia son los que menos dinero manejamos de la categoría’. Desde luego, en el caso de la Cultural Areas y del Alondras esto parece ser así. El equipo ponteareano es, con bastante diferencia, el club con menos recursos del campeonato. ‘Es un milagro que el Areas juegue en Tercera División’, reconoce con orgullo su presidente Domingo Freitas, quien espera cuadrar las cuentas al final de año, a pesar de que ‘aquí no nos llega dinero del Concello, más allá del convenio del mantenimiento del campo e instalaciones. Por ejempo, el otro día en Vilalba el presidente me comentó que recibía 40.000 euros’. Menos percibe el Alondras del Concello de Cangas (15.500 euros), que se sitúa en el segundo entre los pobres de la zona, con un presupuesto que supera los 200.000 euros, cantidad estimada porque ‘no me gusta hablar de cifras exactas’, asegura el presidentes de los de O Morrazo, Luis Guimeráns. Una plantilla corta y menos categorías que otros clubes parecen ser la receta de los cangueses para los tiempos de crisis. Incluso algún jugador se perdió partidos este año por embarcar hacia el Gran Sol. Entre los clubes de la ciudad, destaca la estructura de base del Rápido de Bouzas, que si en su primer equipo no realiza un derroche de medios, si exceptuamos dos o tres jugadores, tiene una estructura de cantera especialmente destacada, con muchos equipos y un juvenil en categoría nacional que se lleva buena parte de los recursos ‘a pesar de que la Xunta nos recortó el dinero este año’, afirma enfadado Manuel Seoane, ante un curso de especiales dificultades.

Coruxo, un 'macroclub'
El que destaca dentro de los equipos de la zona es el Coruxo. Si bien las cifras ofrecidas desde su directiva dicen que no dispone de un gran presupuesto, desde otras fuentes se asegura que es uno de los clubes que mejor paga de la categoría, aunque está lejos de liderar el ránking. Sin embargo, el principal mérito de la directiva viguesa fuera crear un 'macroclub' aprovechando sus instalaciones y encontrarse en una gran ciudad. De esta forma, al fútbol se le une el patinaje, el fútbol sala y el mountain bike, de forma que la camiseta verde es defendida en diversas disciplinas. Se trata de gastos adicionales, pero también de inversiones, porque sirven para que el club organice pruebas rentables y funcione como un escaparate inmejorable para la captación de masa social y para multiplicar los posibles espacios publicitarios.

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