El Comité de Competición decidirá cuándo se disputa la media hora que falta por jugar

Pino suspende el partido por una agresión a un asistente

El árbitro Pino Zamorano coloca una barrera del Celta durante el partido de ayer contra el Cartagena.
El árbitro explica en el acta que el impacto produjo 'un dolor intenso y un gran mareo' a su asistente.
La idea del Celta es reanudar el partido en dos semanas, aprovechando su viaje a Alicante.
El Granada-Mallorca, suspendido por la misma razón esta campaña, se finalizó a puerta cerrada.

El partido entre el Cartagena y el Celta fue suspendido ayer por el árbitro Alfonso Pino Zamorano cuando uno de sus asistentes, el valenciano César David Escribano Pérez, fue alcanzado en la cabeza por un objeto que le causó 'un dolor intenso y un gran mareo', según refleja el acta del colegiado castellano-manchego.

En el momento de la suspensión, se jugaba el minuto 59 y el marcador reflejaba un 1-1, después de que Mario Bermejo hubiese adelantado al Celta en el minuto 2 y el ex céltico Toni Moral igualase la contienda tras el paso por vestuarios, en el 49.

El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) será el encargado de decidir en la semana entrante qué día y en qué condiciones se disputan los 31 minutos que faltan por jugarse. El precedente más cercano data de esta misma temporada. El pasado 20 de noviembre, el Granada-Mallorca, partido correspondiente a la décimo tercera jornada de Primera División, fue suspendido también a media hora del final después de que uno de los árbitros asistentes recibiese el impacto de un paraguas lanzado desde la grada. Entonces, la RFEF decidió que el encuentro se reanudase dos semanas y media más tarde en el mismo estadio de Los Cármenes, pero a puerta cerrada.

En principio, ésta es la opción más probable, pero habrá que esperar al fallo de Competición para saber cuándo se completará el encuentro. La idea del Celta es que éste pudiera celebrarse dentro de dos semanas, unos días antes o después de su visita al Hércules. De este modo, el equipo de Paco Herrera aprovecharía su viaje a la zona para completar la media hora pendiente y se evitaría otro desplazamiento a la otra punta de la Península Ibérica y el cansancio que supone para los jugadores.

La suspensión del partido de ayer se produjo después de que Pino Zamorano hubiese advertido al delegado de campo local, ya en la primera parte, de tal posibilidad, toda vez que se habían lanzado varios objetos al campo desde gradas donde se encontraban ubicados aficionados locales y no seguidores del Celta, tal y como aclara en el acta el trencilla manchego.

Así, Pino relata que 'en el minuto 35 se lanzó desde la grada donde habia seguidores del F.C. Cartagena una botella de agua de 33 c.l., sin impactar en ninguno de los participantes del partido, avisando al delegado de campo de dicha incidencia. En el minuto 37, se produjeron lanzamientos de diferentes objetos desde la zona de grada situada detrás del asistente nº2, en la que estaban ubicados seguidores del F.C. Cartagena. En este momento detuve el partido y le solicité al Delegado de Campo que avisara por la megafonía que de seguir así, me vería en la obligación de suspender el encuentro'.

Sin embargo, la situación no varió en la segunda parte y el colegiado castellano-manchego decidió suspender el encuentro cuando todavía no se había disputado el primer cuarto de hora de la reanudación, después de que un objeto que no fue identificado impactara en uno de sus asistentes. 'En el minuto 14 de la segunda parte se produjo la suspensión del partido debido a un lanzamiento de un objeto por parte de aficionados locales ubicados en la grada de preferencia sobre mi asistente número 1. El impacto le provocó caer al suelo, produciéndole en el momento un dolor intenso y un gran mareo', añadió Pino Zamorano en el acta del encuentro.

El árbitro ordenó de inmediato a ambos equipos que se dirigieran al túnel de vestuarios, puesto que daba el partido por finalizado. En principio, el técnico del Cartagena, Carlos Ríos, instó a sus futbolistas a que se mantuvieran sobre el terreno de juego, pero finalmente optó por atender la petición del colegiado, no sin antes dedicar un aplauso junto a sus pupilos a los seguidores cartageneros.

El médico del Cartagena, Pedro Martínez, fue el encargado de examinar al asistente agredido, dictaminando que había sufrido un 'traumatismo' en el parietal derecho. No obstante, miembros de los diferentes estamentos del club murciano se mostraron bastante críticos con la decisión de Pino Zamorano, además de poner en duda la gravedad del impacto recibido por el asistente. Así, el director deportivo del club, Paco López, afirmó que 'sería una irresponsabilidad que este árbitro pitara más al Cartagena', según recogía ayer la página web www.nosoloefese.es.

Por su parte, el defensa del conjunto levantino Abraham Paz puso en duda la agresión al asistente. 'La gente que estaba calentando dice que no había caído nada y el linier tampoco tenía brecha ni herida en la cabeza para que se suspendiera el partido', apuntó en la web sobre el Cartagena. 'Si se demuestra que ha sido un papel, se debería sancionar al árbitro porque no es normal que se suspenda un partido con tan poco', añadió.

Por su parte, los futbolistas del Celta prefierieron no valorar la decisión del árbitro, más allá de reconocer que un nuevo viaje les perjudica. Mientras tanto, el equipo vigués mantiene su segundo puesto en la tabla, pero con un encuentro menos y el Valladolid a solo un punto, después de golear ayer al Xerez. Todo ello con el derbi contra el Deportivo, el próximo domingo en Balaídos, en el horizonte.

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