Los académicos fueron superados con total claridad por un Arrate que realizó su mejor partido de la temporada

El Pilotes despertó a la bestia

.      El académico Montávez no anotó ni un solo gol en el encuentro en Eibar. FOTO: Raquel
El Arrate se reencontró con el buen juego y celebró por todo lo alto su segunda victoria a costa de un Pilotes Posada desbordado y que nada pudo hacer para frenar la avalancha goleadora del equipo de Julián Ruiz. Los rojillos volvieron a conocer el sabor de la derrota tras dos victorias consecutivas en un partido en el que fueron claramente superados por los locales. Sólo al inicio y al final de la primera parte dieron la talla los hombres de Quique Domínguez.
ARRATE: Malumbres, Jurkiewicz (11), Arrieta, Vargas, Beljanski (1), Berrios (4), Kobin (8) —siete inicial—, Vucinic, Ivo Díaz, Salaberria (2), Serrano (1), Arroyo (1), Rudovic (4, 2 p.) y Dalibor Cutura (3).
Los locales saltaron a la pista con determinación y, aunque el Octavio marcó la iniciativa en el primer parcial (3-4), a partir de ahí, un lanzamiento de larga distancia a cargo de Kobin y dos contragolpes rubricados por Jurkiewicz dieron al cuadro albiazul una ventaja que ya no habría de perder. El polaco del Arrate, muy inspirado, martilleaba el portal de Javi Díaz sin compasión y anotó siete tantos en el primer periodo. Además, la defensa vasca se mostraba impenetrable para los vigueses, que en última instancia chocaban con Malumbres o con su falta de precisión en el lanzamiento, de tal manera que el Arrate cobró una máxima renta de siete goles (15-8 y 16-9). En los siete minutos previos al descanso, el Pilotes reaccionó y, apoyado en la exclusión de Serrano, recortó la desventaja hasta dejarla en apenas cuatro goles, gracias a un parcial final de 1-5, con un último tanto de penalti de Prce. Sin embargo, en la reanudación el choque volvió a responder a los parámetros anteriores, con los laterales del Arrate imparables y una destacada aportación de Malumbres, que contrastó con el pobre rendimiento de los metas académicos. Quique Domínguez trató de variar el rumbo con una defensa cada vez más profunda y que concluyó con un marcaje individual sobre Dalibor Cutura, el arquitecto del juego eibarrés, pero todos sus intentos resultaron baldíos. Apenas Mitrovic apareció en el ataque gallego y los guipuzcoanos alcanzaron en el minuto 47 una máxima renta de once goles (30-19) que, como al filo del descanso, de nuevo Prce desde los siete metros redujo a diez.

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