La de delantero centro parece una posición maldita en el Celta esta temporada

La maldición del nueve

Gastón Cellerino. Foto: j.v. landín
El rendimiento de todos los jugadores que han pasado por esta posición ha sido bastante deficiente. Además, el último de sus inquilinos, Gastón Cellerino, se ha ganado los silbidos de la afición, como ya le pasó a Arthuro en su día. La falta de gol es un problema que ha sacudido al conjunto celeste desde el inicio de temporada.
Miguel Torrecilla confió la faceta anotadora a Joselu, un chaval prometedor pero con escasa (o más bien nula) experiencia en Segunda División, y en Arthuro, un jugador irregular, apático y que venía tras dar tumbos por el fútbol europeo. La apuesta, como era obvio, no funcionó. Arthuro encadenó lesión tras lesión en pretemporada y Joselu comenzó la Liga como titular. El ímpetu del de Silleda no se vio recompensado con goles y Eusebio tuvo que recurrir al brasileño. El divorcio entre la grada y el delantero comenzó muy pronto y ya en sus primeros partidos recibió silbidos de la grada. En Cádiz, en la décimo cuarta jornada, Joselu vio puerta por primera vez. Arthuro, por entonces, ya estaba sentenciado. La misma dirección deportiva que decidió ficharlo en verano optó por prescindir de él en el mercado invernal. Ante de partir rumbo a los Emiratos Árabes, dio su último (y primer) servicio al Celta. Marcó en Copa ante el Villarreal y se llevó las manos a las orejas para celebrarlo en clara referencia a las críticas recibidas. El Celta, por tanto, aligeró equipaje en enero y tocaba volver llenar la maleta con gol. Después de que un sinfín de futbolistas dijeran no al equipo vigués, Torrecilla (con la inestimable ayuda de la mujer de Vlado Gudelj) fichó a Papadopoulos y a Cellerino. Eusebio decidió colocar al griego en la banda derecha (la posición en la que Torrecilla había admitido no haberle visto jugar nunca) mientras Joselu ejercía de delantero centro y se seguía topando con el palo. Cellerino, mientras tanto, se encargaba de coger la forma tras llegar a Vigo con sobrepeso. El argentino fue entrando en el equipo poco a poco, hasta que le ganó el puesto a Joselu que, para mayor desgracia, cayó lesionado. Ante el Rayo marcó por primera vez, pero el sábado se ganó las iras de la grada.

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