Oubiña y Otero recuerdan con cariño y admiración la figura del que fue su entrenador

'Luis era transparente'

Borja Oubiña y Luis Aragonés, durante un entrenamiento en 2006. (Foto: ARCHIVO)
El actual capitán del Celta, Borja Oubiña, y el ex céltico Jorge Otero forman parte de la interminable lista de jugadores que estuvieron a las órdenes de Luis Aragonés a lo largo de sus 35 años en los banquillos. El sabio de Hortaleza hizo debutar al centrocampista vigués en la selección española y dirigió al lateral nigranés en el Valencia, el Betis y el Atlético de Madrid. Ambos destacan su cercanía en el trato y su papel como principal impulsor de los grandes éxitos de la selección española.
'No había noticias sobre su estado, o al menos yo no sabía nada, y me ha cogido por sorpresa', aseguraba ayer Oubiña, citado por primera vez por Aragonés para una concentración previa al Mundial de Alemania 2006 y que jugó dos partidos a sus órdenes, frente a Liechtenstein en septiembre del mismo año ?debutó sustituyendo a Albelda en la segunda parte? y contra Rumanía dos meses más tarde. 'Lo que ha sido una persona lo marca el vacío que deja y la importancia que se le da. En ese sentido, la reacción que está teniendo todo el mundo habla de la influencia que tuvo, sobre todo, en su época de seleccionador. Creo que es lo que más ha marcado a la gente. Él fue capaz de ver cuál era el camino para ganar', valora el vigués.

Mucho más roce con Luis tuvo Jorge Otero, que jugó a sus órdenes en el Valencia (en la campaña 95/96 y hasta la 13ª jornada de la 96/97), el Betis (97/98) y el Atlético de Madrid (2001-03). 'Fue un entrenador importante en mi vida profesional porque lo tuve en tres equipos, marcó un poco mi carrera. Hacía mucho que no hablaba con él, pero además de nuestra relación profesional teníamos muy buena relación', recuerda el ex céltico, que destaca también el papel de Aragonés en el combinado nacional. 'Fue el impulsor de esta selección tan buena de los últimos años, campeona de Europa y del Mundo. El nacimiento de esta selección se debe en gran parte a Luis Aragonés', afirma.

Pero, por encima de todo, tanto Borja Oubiña como Jorge Otero destacan el trato del sabio de Hortaleza, su cercanía con el jugador. 'Era muy cercano. Es de las personas más transparentes que puedes llegar a conocer, lo que podían ver los aficionados a través de los medios de comunicación era tal y como era él personalmente. Era una persona con muchísimo carácter, que sabía llegar al jugador, que transmitía y que no dejaba indiferente a nadie', rememora Oubiña. Otero, por su parte, destaca que 'lo bueno de Luis Aragonés, independientemente del fútbol que practicaran sus equipos, era el trato que tenía con los futbolistas. Él no distinguía entre los cracks y el chaval de la cantera que está con el primer equipo. Para un futbolista, sentir que te trata igual que a la figura del equipo es muy importante, de ahí que la gran mayoría de jugadores que lo han tenido hablen bien de él'. En la misma línea, el nigranés añade que 'además de ser exigente, de ser un entrenador que te pedía el 200%, el trato personal era fantástico y siempre estaba del lado del jugador, entendía muy bien al futbolista, y esto no siempre ocurre en el mundo del fútbol. Que un técnico te exija pero a la vez te respalde en todos los sentidos favorece mucho a la cohesión del grupo y a que los equipos sean muy receptivos a todo lo que, en este caso, decía Luis'.

Aragonés no fue sólo un gran entrenador, sino también una persona que dejó huella en aquellos que tuvieron la suerte de trabajar a su lado. Es por ello que Otero y Oubiña lo guardarán para siempre en su memoria, más allá del papel que jugó en su carrera profesional. 'No lo olvidaré no sólo porque me llevó a la selección, sino por poder conocerlo y tener la fortuna de haber sido entrenado por uno de los grandes', concluye Borja.

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