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CELTA

Jugar a lo que dicta el contrario

Joselu y Rafinha disputan un balón en el partido que tuvo lugar ayer en el estadio de Mendizorroza.
Joselu y Rafinha disputan un balón en el partido que tuvo lugar ayer en el estadio de Mendizorroza.
Jugar a lo que dicta el contrario

Es verdad que la primera parte estuvo igualada y que el gol que abrió el marcador vino precedido de una falta a Okay en la acción anterior al córner, pero el Celta perdió ayer en Mendizorroza porque jugó a lo que quiso el Alavés, no supo contrarrestar las virtudes del rival –un tanto llegó a balón parado y el otro por la presión alta– y naufragó casi siempre en ataque. Las lesiones no ayudaron, pero jugadores como el propio Okay, Denis o Iago Aspas estuvieron muy lejos de su mejor nivel.

Media defensa nueva
Fran Escribá introdujo dos cambios en el equipo con respecto al once que había alineado en las últimas jornadas, ambos en la línea defensiva y los dos obligados. Aunque recibió el alta médica el pasado viernes, Lucas Olaza no entró finalmente en la convocatoria y dejó su sitio en el lateral izquierdo a David Juncá, que no salía como titular desde el pasado mes de marzo. Tampoco figuraba en la lista Néstor Araujo, en su caso por la acumulación de minutos con la selección de México, y Jorge Sáenz fue el encargado de sustituirlo. El resto de los jugadores del Celta, los mismos de partidos anteriores, con el clásico sistema 4-4-2.

Un choque trabado
Celta y Alavés ofrecieron en la primera parte un encuentro muy trabado y que, en general, benefició al conjunto local, que avisó ya en los minutos iniciales con un cabezazo de Joselu a la salida de un córner. Las continuas faltas del cuadro vitoriano, las esperas por el VAR y las imprecisiones de los vigueses en ataque impidieron que el encuentro cogiera fluidez y las ocasiones por ambos bandos se produjeron en jugadas aisladas.

Las virtudes del Alavés
El equipo de Fran Escribá no supo contrarrestar las virtudes del Alavés, que pudo marcar ya a la media hora en una contra que terminó con un pase de Luis Rioja y un remate de Joselu al larguero casi en la línea de gol. Los dos excélticos perdonaron a su antiguo equipo. No lo hizo Magallán en el inicio de la segunda mitad, cuando se adelantó a Okay para conectar un preciso remate de cabeza a la salida de un córner y abrir el marcador en el minuto 49. Tampoco perdonó el exdeportivista Lucas Pérez en el 81 al rematar en el primer palo un servicio de Aleix Vidal desde la izquierda tras recuperar el balón en un mal pase de Pione Sisto a Lobotka cerca del área visitante. La presión alta le funcionó al conjunto blanquiazul.

Los defectos del Celta
El Celta sigue sin tener fluidez en su juego de ataque. Ayer volcó casi todo su juego por la izquierda, pero Denis Suárez firmó uno de sus peores partidos con la camiseta celeste y ni desbordó ni consiguió dar un pase en condiciones. Iago Aspas trató de multiplicarse por todo el campo, pero cuando tuvo que decidir no lo hizo, como en el gol que falló en el minuto 27, solo ante el portero tras recibir un buen pase de Santi Mina, el mejor de los atacantes célticos en Mendizorroza.

Lesiones y cambios
Además de caer en la trampa del Alavés, el Celta no tuvo suerte en Vitoria. Al final de la primera parte, Hugo Mallo tuvo que ser sustituido por David Costas por lesión y en la segunda parte, ya con 1-0 en el marcador, Pione Sisto relevó a David Juncá. Antes, Brais Méndez entró por Okay y el equipo celeste acabó jugando con tres centrales, tres centrocampistas, dos en banda y dos delanteros, un dibujo con el que pareció rehacerse unos minutos, hasta que encajó el segundo gol. El conjunto vigués sigue sin saber imponer su propio juego. n