Atlántico

TRAINERAS LIGA ACT

El novato agitó la bandera

El vigués Jaime de Haz obtuvo el domingo en Castro su primera victoria en la Liga ACT

Jaime de Haz (tercero por la derecha) celebra la victoria con sus compañeros en Castro Urdiales.
Jaime de Haz (tercero por la derecha) celebra la victoria con sus compañeros en Castro Urdiales.
El novato agitó la bandera

Jaime De Haz (Vigo, 20 de julio 1992) es "un novato" en la Liga ACT, pero el pasado domingo obtuvo la primera victoria en la competición como integrante de Ziérbena, embarcación en la que recaló esta campaña con un único año de experiencia en el banco fijo en Astillero. 
"Mi primera bandera ACT. Llevábamos varias regatas cerca y sabíamos que en algún momento podía caer y fue el pasado domingo", explica De Haz. Llegó al barco vasco procedente de Astillero y de la mano del también olívico Juan Zunzunegui, remero y entrenador del conjunto de la ría de Bilbao: "Me conocía desde hace mucho tiempo porque coincidimos en la selección española. Siempre me decía que si llego a tener experiencia, me podía llevar a ver qué tal se me daba. Me vio en Astillero y comprobó que remé casi todo el año pasado y me llamó. Sabía que tengo buen físico y, al ver que otros compañeros de selección también me tocaron de otros clubes, quiso adelantarse antes de que pudiera ir a otro lado".
Y de esta forma, el vigués ya sabe lo que es el triunfo en la máxima categoría del remo y también su exigencia porque "ganar aquí no tiene nada que ver. En banco móvil entrenas todo un año para una regata o dos y aquí estás todo el verano compitiendo y debes mantener el tipo. Logras un triunfo, pero tienes que seguir porque queda más de la mitad de la liga". De hecho, el deportista reconoce que "no contaba estar tan bien, militó en una trainera potente, quiero aprovecharlo y disfrutar mucho". 
El vigués formó durante muchos años parte de la selección española de remo y en 2014 llegó a conquistar el Campeonato del Mundo sub-23. Una trayectoria que no pudo continuar con el paso de los años y que le llevó en 2018 a enrolarse en la cántabra Astillero tras asentar la vida en Oviedo, donde estudia oposiciones. "Durante la temporada entreno en un gimnasio allí y vamos durante el fin de semana al País Vasco, cuando nos lo indica el entrenador", explica el deportista. 
En 2019 ya forma parte de la tripulación de Ziérbena y, hasta el momento, como titular indiscutible. Empezó la campaña en los puestos de proa y en las últimas semanas ya rema en la popa, a pesar de que es una zona reservada para palistas más técnicos: "Tenía el físico al proceder del banco móvil y tuve que cambiar la técnica para las traineras. Como soy un remero ligero, me ponen en la segunda o en la quinta, pero sigo rotando. No tenemos una posición fija y, según interese al entrenador, me pondrá en un sitio u otro. No tiene nada que ver una posición u otra. En la proa notas menos dureza y también el gesto es diferente porque estás más alto. De entrenar en todos los sitios, te acostumbras, pero hay muchas diferencias". 
En todo caso, el vigués reconoce que "es mi segundo año y todavía estoy aprendiendo. En el mundo de las traineras soy un novato. Me callo y absorbo todo lo que me dicen. Intento mejorar en todo. A nivel técnico, cada club cambia un montón y, la verdad es que me he adaptado bastante bien". Una asimilación rápida, pero que también tuvo sus momentos de dureza porque "en las primeras regatas lo pasé muy mal a nivel abdominal. Aun así, te acostumbras rápido, pero es cierto que en el inicio sufres bastante. Después, el cuerpo se acostumbra". Y, entre descubrimiento y descubrimiento, Jaime de Haz vivió ese momento en el que una trainera abandona la tranquilidad de la ría y se mete en mar abierto con olas más grandes de lo habitual. "Remar en mar abierto es una pasada. Cuando entra una ola y vas navegando en ella, es un subidón. Son unas sensaciones que no hay en el móvil. No tiene nada que ver de que te lo cuenten a vivirlo. Cuando estás en el mar, que aprecias el tamaño de la ola y aprecias la velocidad. Te impresiona un montón", explica el vigués. Eso sí, también admite que estar dentro de una trainera y verlo desde el público es muy distinto porque "me acuerdo de ver la regata de la Concha y ver cómo las traineras pegaban esos saltos en medio del mar y pensaba: estos están locos. Pero cuando te ves ahí en el medio, que te echen lo que sea. Te comes el mundo". 
Ziérbena es un equipo puntero y se nota en muchos detalles: "Te controlan el peso cada semana, también nos miden el pulso para que no te pases en los entrenamientos o si estás fatigado en la regata para el descanso. El control y la exigencia es absoluta. Hacemos menos kilómetros que cuando estaba en la selección española, pero también porque la postura es más incómoda y el cuerpo no permite más". 
Eso sí, a pesar de ser un remero de banco móvil de nivel planetario, "cuando iba a un Mundial no me conocía nadie. En mi casa y gracias. Aquí se nota mucho a los aficionados y más después de la temporada de año pasado. Se fueron bastantes remeros y, al llegar nuevos, teníamos esa presión de mantener el nivel porque sería culpa nuestra. En el pueblo sí que te dicen: hay que ganar, hay que ganar...". Una sensación que descubre esta temporada Jaime de Haz, y admite que es nueva para él y "hasta resulta sorprendente, porque te conocen aquí en el pueblo y en otros lados. Te tienen controladísimo". 
Es la afición al mundo de las trai-neras en la País Vasco para un novato Jaime de Haz, pero que ya sabe lo que es lograr una victoria, la obtenida el pasado domingo en Castro Urdiales. Queda verano, Ziérbena va segundo en la general y, si las cosas siguen igual, De Haz vivirá más alegrías.n