Atlántico

LORENA CODESEDA. CAPITANA DEL MATAMÁ

"Cuando empecé a jugar no había ni liga en Galicia"

Lorena Codeseda (7 de abril de 1987) luce el brazalete de capitana en el Atlántida de Matamá. Es la futbolista que más años lleva en el club y, superada la treintena, un emblema en una entidad a la que llegó en categoría autonómica. Contribuyó a su conversión en el mejor equipo de Vigo y, esta temporada, al ascenso a Primera B. 

Lorena Codeseda posa con las camisetas del Matamá que usó en los últimos años.
Lorena Codeseda posa con las camisetas del Matamá que usó en los últimos años.
"Cuando empecé a jugar no había ni liga en Galicia"

¿Cuándo llegó al Matamá?
En 2012 y procedente del Coruxo. Los dos primeros años nos fue bien, pero después empezamos a sufrir porque el penúltimo año salimos a competir con un grupo reducido de jugadoras y el último año, el del ascenso, íbamos a renunciar a competir pero vino el grupo de jugadoras procedente del Erizana. Al final de esa temporada ascendimos a Segunda. De estar el equipo deshecho a poder llegar a categoría nacional. 

Y así debutó en Segunda...
Nunca pensé que iba a jugar en esta categoría, llegué a tener alguna oferta con anterioridad, pero nunca me atreví. Lo que sucedió fue que ascendimos nosotras y seguí. Tuve la suerte de jugar casi todo y las tres temporadas que llevo en esta categoría fueron iguales. Estoy participando y al equipo le ha ido de cine. Estoy muy contenta. 

¿Por qué no intentó llegar antes a esta categoría?
Para mí fue una sorpresa porque nunca tuve el convencimiento de poder jugar tanto en esta categoría. Esta temporada, en la que vinieron jugadoras nuevas y muy buenas, también me he mantenido en el equipo. Al final de la pasada temporada contaba con dejarlo, pero me llamó Edu González y también algunas compañeras para que siguiera. Me insistieron para continuar y, mira, ahora el ascenso conseguido. Siempre fui una jugadora que tampoco sobresale en nada, más allá de pelear y trabajar. Es cierto que, ahora, que tengo 32 años, sí que me he visto mejor, más competitiva que cuando era joven y no contaba con rendir como lo he hecho en el Matamá estas temporadas. El año del ascenso marqué muchos goles y también tengo un gran recuerdo del primer partido que jugamos en Segunda División. Fue en Gijón y puede marcar allí el primer gol del club en categoría nacional. Fue un momento muy bonito. 
¿Qué diferencias existen ahora con respecto a sus inicios?
Hay más carga física porque lo exige la competición, lo que pasa es que los entrenamientos también cambiaron mucho. El primer año que estuve en el Matamá éramos las mayores de siempre, que ya nos conocíamos de todos los equipos de Vigo. Ahora es diferente porque hay más mujeres jugando al fútbol y vienen pisando los talones muy fuerte. Hace poco aún nos convocaron a una compañera para la selección española, esto es todo un orgullo. Son futbolistas jóvenes, fuertes y de calidad, estoy sorprendida. A mí me motiva poder estar ahí y poder mantenerme en el equipo con 32 años cuando la media de edad está entre los 18 o los 20. Es un orgullo. 
¿Hasta cuándo seguirá?
No lo sé. Con Chicho y David Ferreiro, los anteriores entrenadores, jugué. Este año Edu González confió en mí desde un principio y creo que fue por la experiencia aquí, porque mi juego no lo conocía tanto. Ahora tenemos que ver en qué queda la cosas con los cambios en el fútbol femenino pero, en principio, estaremos en la nueva categoría que se crea, la Primera B. Eso sí, creo que ya va a ser el último paso. Es algo curioso, pero el otro día contra el Sárdoma, yo era la mayor de las 30 jugadoras que había allí. Por un lado es un orgullo, pero por otro dices: "esto ya no es mi lugar". Un año más seguiré y, después, ya se verá. No lo sé. Supongo que seguiré mientras el cuerpo me aguante. La ilusión la tengo toda y quiero saber lo que sucede el próximo año. Será una experiencia, en una categoría nueva y con rivales diferentes. Poder vivirlo es una motivación. 

¿Cómo valora los cambios actuales en el fútbol femenino?
Cuando empecé a jugar al fútbol tenía 11 años y no existía ni competición federada en Galicia. Lo que hacíamos era una liga del Condado con amistosos. La gente todavía cree que el femenino va despacio, pero ha crecido mucho, muchísimo. Yo me alegro, pero ojalá lo siga haciendo y se llegue a un momento en el que se puedan profesionalizar las jugadoras. Me encantaría que el máximo número posible de mis actuales compañeras puedan llegar a vivirlo, ojalá. 

¿Qué mensaje le diría al Celta?
El Celta debería de animarse. Si no me equivoco, son ellos y el Real Madrid los únicos que continúan sin equipo femenino y ya va siendo hora. Además, lo deberían hacer porque hay jugadoras de calidad en Vigo y en Galicia para tenerlo. No es un orgullo estar en esa situación, creo que para un club así es un poco triste.n