El Celta juvenil se impuso de manera clara al Rápido de Bouzas en un derbi de escasas ocasiones y muy desnivelado

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Lobera, del Rápido de Bouzas, sufre un encontronazo con un jugador del Celta. Foto: j.v. landín
El partido de rivalidad viguesa entre el Rápido y el Celta se saldó con menos emoción de la esperada, ya que los celestes fueron muy superiores a los boucenses. Jota abrió el marcador en el primera mitad y, a partir de ese momento, el partido fue rodado para los visitantes, que suben hasta el octavo puesto con seis puntos en cuatro encuentros. Por su parte, los aurinegros permanecen en el último puesto y todavía no saben lo que es puntuar.
Partido de emociones, de rivalidad, entre jugadores y equipos que se conocen al milímetro, como advertían ambos entrenadores en la previa. Y así fue, ya que el choque siguió el guión previsto con un Celta que dominó más el balón, mientras que el Rápido trató de salir a la contra. Sin embargo, los de Bouzas se quedaron poco a poco en nada, debido a la buena disposición del Celta, que mejoró de forma notable en el posicionamiento de sus futbolistas y en la presión. Con este planteamiento, con los célticos merodeando el área de forma constante aunque sin crear grandes ocasiones, llegó un disparo que Gabi Misa, que salió rechazado para caer en las botas de Jota, que perforó la portería de Cristian. A partir de ahí, el decorado del encuentro fue el mismo, ya que el conjunto local carecía de profundidad y sobre todo, de creación. No era capaz de hilvanar el juego de ataque que le permitiera crear ocasiones ante la portería de Manu. Mientras, el Celta se limitaba a controlar, pero también buscó el segundo tanto, aunque siempre con un ojo puesto en la contención, sin alardes, sin descaros que se pudiesen pagar caro. Tras el paso por el vestuario, la decoración sufrió pocos cambios. El Bouzas se intentó estirar y Álex Martínez comenzó rápido con los cambios, pero su equipo no encontraba el camino ante la superioridad en medio campo del Celta. Los vigueses seguían dominando el choque y en una aproximación al área, el central Agujetas se metió tarde al corte y cometió un penalti que transformó Gabi Misa para resolver el choque de forma definitiva a falta de más de veinticinco minutos. Poco después, llegaría el tercero en una jugada por banda de Diego Torres y David, que recogió Uru para batir a Cristian. El tercer gol celeste. A partir de ahí, el partido murió. El Celta no quería más y el Rápido no podía, ni por fuerza, ni por planteamiento, ni por convencimiento. Los visitantes gozaron de alguna ocasión, pero no estuvieron acertados. Se sucedieron los cambios y el partido se agotó bajo un fuerte sol que deja a los de Bouzas en el fondo de la tabla y a los célticos con seis puntos, en plena recuperación, en busca de próximos encuentros de mayor dificultad.

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