Resino debuta con una victoria capital sobre el Granada en un mal partido que decidió un gol afortunado de Bermejo

El Celta se alía con la suerte

Borja Oubiña se dispone a golpear el balón ante los futbolistas del Granada Ighalo y Mikel Rico, ayer en Balaídos.
A veces, los análisis futbolísticos más profundos pueden resumirse en la palabra suerte. No lo explica todo, pero basta para entender por qué un equipo, el Celta en este caso, suma los tres puntos en juego y su rival, el Granada, se va de vacío.
Apareció en los momentos clave, igual que se escondió en tantas otras ocasiones esta temporada, para regalar una victoria capital al conjunto vigués en el debut de Abel Resino. El cambio de entrenador no surtió el efecto deseado en cuanto a juego, pero es pronto para juzgarlo por ello. Al fin y al cabo, lo que sí consiguió fue evitar el naufragio de su equipo en un partido vital que sirvió para romper una racha de seis jornadas sin ganar y situar al Celta a tiro de un partido de cuatro equipos diferentes: Granada, Athletic, Zaragoza y Osasuna. Nada que ver con el panorama desolador que habría dibujado una derrota.

Abel advirtió en la previa de que hacía falta un cambio de actitud, no de nombres. Su once refrendó tal teoría, pues ayer jugaron de inicio los mismos que en Getafe con la única salvedad de Oubiña, que reaparecía tras un choque de sanción, en detrimento de Natxo Insa. El cambio de actitud se redujo, sin embargo, a los cinco minutos iniciales, en los que el mayor ímpetu del Celta le valió para crear un par de ocasiones de gol, con Orellana y Augusto como protagonistas.

A partir de ahí, al Celta se le vio más tenso que intenso. Leves indicios de la presión pregonada, apenas unos metros más adelantada una defensa con más dudas que soluciones. Y el Granada, mientras tanto, con la situación bajo control.

Ahí entró en juego, por primera vez, la diosa fortuna. Mediado el primer tiempo, Álex López realizó un par de amagos en la frontal y trató de rematar a portería, Mainz blocó su disparo y el balón fue a parar a los pies de Iago Aspas, quien resolvió picando el balón ante la salida de Toño. Suerte, sí; calidad, también. Porque tan injusto es achacar única y exclusivamente a la fortuna el triunfo del Celta como lo sería obviar que la mala racha que murió ante el Granada estuvo tan salpicada de acciones desafortunadas como de errores como el que ayer permitió empatar a Ighalo, apenas tres minutos después del gol de Aspas, al enganchar una magnífica volea solo dentro del área tras un buen centro de Nyom.

El empate noqueó a un Celta que no se había ganado el derecho a mandar en el marcador y apenas pudo disfrutar de ello. El partido entró en una dinámica peligrosa. Los errores se multiplicaron en el bando vigués, atenazado por la presión, mientras que el Granada mantenía la calma que otorgan los buenos resultados. Los pupilos de Lucas Alcaraz parecían seguros de que tarde o temprano tendrían oportunidades para voltear el marcador y así fue. Todavía en la primera parte, Nyom volvió a sembrar el pánico en una internada por banda derecha que culminó con otro buen centro que Torje, también sin marca, cabeceó desviado.

La imagen del Celta no mejoró tras la reanudación y Abel buscó la solución en el banquillo. Primero entró Mario Bermejo, que palió las carencias celestes en el juego aéreo; más tarde De Lucas, que aportó más presencia en la zona de tres cuartos.

Pero era el Granada el que más cercaba la victoria. El 1-2 estuvo a punto de llegar en la enésima imprecisión de la defensa del Celta, que aprovechó Ighalo para estrellar el balón en el larguero con una potente volea.

Entonces, cuando el empate ya se daba por bueno, los vigueses se toparon con la victoria. Corría el minuto 80 cuando Oubiña abrió el balón a la banda derecha, Augusto sacó el centro, Aspas peinó el balón en el primer palo y Mario Bermejo sorprendió a Toño con un remate defectuoso que entró manso en la portería del Granada.

El Celta había conseguido lo más difícil, pero a punto estuvo de entregar el triunfo en unos alocados últimos minutos. Aranda malogró una gran ocasión para empatar y tanto Augusto como De Lucas erraron sendas oportunidades para sentenciar la contienda que a punto estuvo de igualar Ighalo, ya en descuento. No fue así. Esta vez, la suerte sonrió al Celta.

Celta:
Javi Varas; Jonny, Cabral, Demidov (Jonathan Vila, min. 73), Roberto Lago; Augusto Fernández, Álex López, Borja Oubiña, Krohn-Dehli (De Lucas, min. 63); Orellana (Mario Bermejo, min. 58), Iago Aspas.
Granada:
Toño; Nyom (El Arabi, min. 85), Íñigo López, Mainz, Siqueira; Torje (Buonanotte, min. 71), Recio, Mikel Rico (Brahimi, min. 81), Nolito; Aranda, Ighalo.
Goles:
1-0, min. 24: Iago Aspas; 1-1, min. 27: Ighalo; 2-1, min. 80: Mario Bermejo.
Árbitro:
Muñiz Fernández (asturiano). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Demidov, Orellana y Jonny y a los visitantes Nyom, Aranda y Recio.
Incidencias:
Partido correspondiente a la vigésimo quinta jornada de Primera División disputado en el estadio de Balaídos ante 18.418 espectadores. En el descanso se leyó un manifiesto con motivo del 150º aniversario de la publicación de Cantares Gallegos y el 176º del nacimiento de su autora, Rosalía de Castro.

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