Atlántico

VELA

Bronce vigués de agridulce sabor

El "Blue Nights" de Gonzalo Araújo, con Pablo Iglesias en la tripulación, fue tercero en el Mundial de Swan 45
Pablo Iglesias (izquierda) y Gonzalo Araújo (derecha) han navegado juntos en muchas regatas, incluida la Volvo Ocean Race.
Pablo Iglesias (izquierda) y Gonzalo Araújo (derecha) han navegado juntos en muchas regatas, incluida la Volvo Ocean Race.
Bronce vigués de agridulce sabor
El valor de cualquier acontecimiento en la vida se mide en base a las expectativas creadas, al contexto generado y a la perspectiva desde la que se observe el suceso. Una medalla de bronce en un Mundial es un éxito se mire como se mire. Aunque si llega en un triple empate con la plata y el oro y tras salir en primera posición a navegar en la última regata, la visión puede teñirse de desazón. Es lo que le ocurrió al "Blue Nights" en el Mundial de Swan 45, que concluyó el domingo en Palma de Mallorca. El monotipo, con bandera finlandesa, estaba patroneado por Gonzalo Araújo y junto a él, como 'trimmer' de mayor, compitió Pablo Iglesias, ambos vigueses, en una tripulación en la que el vilagarciano Gerardo Prego completaba el trío gallego.
Finalmente, el cetro mundial fue a parar a Alemania, a bordo del "Fever". El holandés "Motions" fue segundo. Ambos igualados a 15 puntos con la embarcación de los vigueses, que salió perjudicado del triple empate al ser el que peor averge tenía de los tres. Un éxito igualmente, es verdad, pero que hace torcer el morro a los protagonistas, ya que su "Blue Nights" ganó la regata de entrenamiento y marchaba líder en un parcial que finalmente fue suspendido.
"Cuando lo tienes a tiro, da un poco de rabia no haberlo ganado", expresa Araújo. Curtido en mil batallas, el marino olívico defendía en Mallorca el título mundial que había alzado hace dos años a la caña del "Nadir". Pero, con el paso de las horas todo se va masticando. Se digiere. El patrón vigués reflexiona y valora la medalla. "Con una tripulación nueva es difícil pelear por ganar el Mundial en el primer año, así que no es un mal resultado", comenta, con una voz algo más animada, de las que ponen al mal tiempo buena cara.
Pero en medio de esta tripulación nueva había un viejo compañero. Pablo Iglesias ha navegado codo con codo con Araújo en infinidad de barcos, en multitud de regatas y en diversos mares. Los años pasan, pero como los buenos nudos marineros, los vínculos se refuerzan. Y como Gonzalo, Pablo tiene "un sabor agridulce" por no haber podido proclamarse campeón del mundo en Mallorca. "Sobre todo por que son ocasiones únicas, que nunca sabes si se van a volver a repetir", explica el navegante olívico con un halo de melancolía.
Pero los pensamientos fluyen constantemente. Lo positivos y lo negativos. Ambos se mezclan entre sí, chocan en un navegar constante y frontal. "Estamos satisfechos", destaca Iglesias justo antes de regresar mentalmente a ese podio en el que todos sus integrantes habían sumado los mismos puntos. "Fue una pena", soslaya a continuación.
Es la representación perfecta de cuando un mismo acontecimiento cambia de valoración según el prisma que filtra la mirada. Ahondando en la lente del lado bueno, Pablo Iglesias pone en solfa el rendimiento que ha exhibido el "Blue Nights" y su tripulación. "En el barco íbamos tres profesionales. El resto eran amateurs. Con esos condicionantes, hemos hecho una campaña muy buena", enfatiza.
Pero la vela, como la vida, como la mar, no se detiene. Sigue fluyendo. Iglesias y Araújo separan sus caminos temporalmente esta semana para continuar asumiendo retos a bordo de una embarcación. A todo trapo. Gonzalo parte esta misma semana hacia Chile, donde comenzará la temporada de los Soto 40, una liga en la que ya lleva años compitiendo. "Ahora están saliendo del invierno allí, así que estaremos compitiendo hasta finales de enero", concreta el marino olívico. Por su parte, su compañero de batallas también estará fuera de la ciudad, aunque un pelín más cerca. "Estaré preparando una regata de seis metros en Sanxenxo para este fin de semana", destaca. El viento sigue soplando para los medallistas vigueses. n