El Celta estrenó ayer el novedoso horario de las cuatro de la tarde con una bochornosa derrota

Una bronca a la hora de la siesta

Los aficionados, que comenzaron el partido expresando su malestar por el horario, acabaron el choque prorrumpiendo en una sonora pitada aderezada con gritos de ‘fuera, fuera’.
A la afición se le ha agotado la paciencia definitivamente. Hasta ahora, le estaba otorgando un margen de error al equipo, pero éste se ha acabado. La grada de Balaídos despidió al equipo ayer con una sonora pitada, que estuvo acompañada por los gritos de ‘fuera, fuera’. No sabemos si dirigidos a los jugadores, a Eusebio, al palco o a todos por igual. A pesar del novedoso horario, los seis mil y pico de siempre respondieron a la llamada. Eso sí, un sector, encabezado por la Federación de Peñas, mostró su desacuerdo con el horario por medio de pancartas alusivas. Las cuatro de la tarde es una hora más propia para la siesta que para un partido de fútbol y el espectáculo (por llamarlo de alguna forma) que se veía invitaba a echar alguna cabezadita. Por tanto, los bostezos fueron la tónica dominante hasta que éstos fueron remplazados por los pitos. El gol del Hércules fue un jarro de agua fría para una afición que ya se temía lo peor. El tanto levantó de su letargo a Balaídos y, poco a poco, se fueron caldeando los ánimos. El equipo se mostraba incapaz de darle la vuelta al partido y la hinchada se comenzaba a enfadar. Por primera vez desde su llegada, Eusebio tuvo que escuchar una cerrada pitada. Los jugadores, cabizbajos, se retiraron a vestuarios entre los gritos de desaprobación de la grada. De momento, el descontento de la afición no traerá consecuencias, pero más de uno ya ha tomado nota.

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