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BALONMANO

El balonmano también tiene un sueño americano

El cubano Julio Sainz entrena a Estados Unidos, que debuta mañana contra España

El equipo norteamericano lleva varios días hospedado en Vigo y está ansioso por debutar frente a España.
El equipo norteamericano lleva varios días hospedado en Vigo y está ansioso por debutar frente a España.
El balonmano también tiene un sueño americano

Estados Unidos llevaba 30 años sin participar en un Mundial júnior. Mañana pondrá fin a esa sequía cuando salte a la pista del Municipal de Pontevedra para medirse a España (21:30) en su debut con una idea muy clara: seguir el proceso de reconstrucción del balonmano en el país y evolucionar hasta poder codearse con las potencias mundiales a medio plazo. 
Julio Sainz tiene un papel muy activo en ese camino. Este cubano de 44 años ha llegado a ser seleccionador del equipo júnior de  las barras y las estrellas "por accidente", según él mismo afirma entre risas. "El balonmano no era la motivación cuando emigré. Pero un vez allí, me lesioné cuando jugaba en Los Angeles y me puse a ayudar al segundo equipo. Así nació mi interés por los banquillos", explica el técnico, que también ejerce como asistente del sueco Robert Hedin en la selección absoluta. Han pasado once años desde entonces y Sainz ha acumulado experiencias en Estados Unidos, Colombia y Puerto Rico, cuya selección femenina dirigió en el Mundial de 2015. "El balonmano en nuestro país está en un proceso de reconstrucción. En los años 80 fueron buenos, hubo un declive, pero ahora estamos dando pasos en la dirección correcta para recuperarnos", explica.
En ese sentido, el seleccionador estadounidense deja muy claro que su equipo no viene "de vacaciones" a Vigo y a Pontevedra. "Vinimos a competir", afirma. "Pero es imposible negar los años de desarrollo que nos llevan de ventaja los otros paises", matiza Sainz. Su objetivo pasa por quedar entre los 20 primeros y sería "espectacular" llegar hasta los 16 mejores. "Lo que tenemos claro es que el último puesto no lo queremos", espeta. Y es que la selección norteamericana tiene en este Mundial "la plataforma perfecta" para seguir dando pasos hacia adelante. Es un equipo muy joven, con muy pocos jugadores de 21 años. "La mayoría son del 99, 2000 y 2001", explica el técnico.
Y en esa evolución parece obligatorio pensar en la selección absoluta y en el lugar que puede ocupar en el concierto internacional en los próximos años. Sainz destaca la selección sub-23, que disputará los Juegos Panamericanos en Perú el próximo mes. "Para poder aspirar a competir a nivel mundial, tenemos que ser campeones de nuestra área", subraya Sainz, que desvela un programa de desarrollo piramidal con las categorías inferiores. "Cuánto más compitamos, más mejoraremos", sentencia.
En esa línea, el entrenador cubano pone como ejemplo a Alemania o a España, de cuyo balonmano se declara "fanático". De hecho, para Sainz, la selección anfitriona es una de las grandes favoritas. "No dudo que quedará entre los cinco primeros. Es un equipo muy fuerte y ojalá le vaya bien", desea el preparador norteamericano, que desvela que tiene familia en España.
Salvando la dificultad del debut, Estados Unidos tiene luego por delante a Serbia -otro hueso duro de roer-, Eslovenia, Túnez y Japón, todos ellos en el Pabellón de As Travesas. Quién sabe si será Vigo la cuna de una generación que lleve el balonmano al siguiente nivel en Estados Unidos. A un Mundial -no lo juega desde hace 17 años- o unos Juegos Olímpicos, a los que no accede por méritos propios desde 1988 -en Atlanta 96 ejerció de anfitrión-. Pero antes de mirar al cielo, hay que asentar los pies en el suelo. Julio Sainz lo tiene claro: "No podemos ir de cero a cien sin pasar por el 20, el 30, el 40 y el 50. La única manera es subiendo esos peldaños". Uno de los primeros lo encara estos días en Pontevedra y en Vigo. n