Atlántico

CELTA

Aspas comanda la baza sentimental

El moañés ha sido decisivo en la apuesta del Celta por recuperar a Denis y Mina, aún pendiente de la decisión de Maxi

Fran Escribá, técnico celeste, saluda a Denis Suárez.
Fran Escribá, técnico celeste, saluda a Denis Suárez.
Aspas comanda la baza sentimental

No sólo ha servido como ejempleo su feliz y exitoso retorno a casa, sino que ha tomado personalmente cartas en el asunto. Iago Aspas está detrás, como inspirador y hasta instigador, de la apuesta del Celta en este mercado de verano por la baza sentimental, en forma de volver a poblar el vestuario de jugadores formados en A Madroa recuperando alguno de los que más nivel han dado desde su salida. Es decir, a Denis Suárez, ya cerrado –"Iago me estuvo comiendo la cabeza todo el mes con mensajes y llamadas", reconoció ayer–; y a Santi Mina –que también ha confesado que ha hablado con el moañés–, con el que hay acuerdo pero cuya operación se ve frenada por la espera a que Maxi Gómez resuelva con el Valencia o se decante por la más suculenta oferta del Celta. 
En esta tesitura se puede incluir también la renovación cerrada de David Costas e, incluso, la pendiente de Brais Méndez. Y hasta la apuesta por mantener en la plantilla a Kevin Vázquez. Si los planes se cumplen, el técnico celeste, Fran Escribá, dispondrá de nueve canteranos en su primera plantilla, una cifra que no se daba desde la campaña 2013/2014. Los mentados serán: Iago Aspas, Hugo Mallo, Sergio Álvarez, Rubén Blanco, Kevin Vázquez, David Costas, Brais Méndez, Denis Suárez y Santi Mina. Y todo apunta a que en el once tipo podrían entrar, al menos, media docena de ellos, lo que no ocurría desde la primera campaña en Primera tras el último ascenso.
De la campaña 13/14, la última con nueve canteranos, sólo se mantienen Mallo y Sergio –el resto eran Yoel, Jonny, Álex, Oubiña, Madinda, Toni y Jonathan Vila–. Y del curso 12/13, los jugadores de la casa en el once tipo fueron Túñez, Roberto Lago, Jonny –aún con ficha del filial–, Borja Oubiña, Álex López y Iago Aspas. El moañés, convertido ya en leyenda viva, quiere hacer buena la apuesta por el sentimiento y la implicación.n