El Celta mantendrá a sus mejores futbolistas en el regreso a Primera tras cinco años de numerosos cambios

La apuesta por la continuidad

El Celta apuesta por la continuidad, por retener a sus mejores futbolistas, a los que le han llevado de vuelta a Primera después de cinco temporadas en Segunda. Mantendrá a los Aspas, Mallo, Álex y compañía, aun sabiendo que llegarán ofertas por ellos, y reforzará la plantilla con al menos cinco fichajes con experiencia en la máxima categoría. La continuidad, éste es el camino después de cinco años de múltiples cambios.
El proyecto de Carlos Mouriño al fin se ha asentado, ha ganado en estabilidad y credibilidad, y el presidente no está dispuesto a tirar por la borda el trabajo de las últimas temporadas. El Celta es hoy un equipo reconocible, con un buen número de futbolistas que llevan ya varios años asentados en el primer equipo y con un marcado acento gallego. Y la idiosincrasia del grupo no cambiará. Ninguno de los futbolistas que formaron parte del once tipo abandonarán el equipo, más allá de los cedidos Oier y Orellana, por quienes negocia el club a pesar de que Osasuna y Granada no parecen dispuestos a desprenderse de ellos.

Figuras como la de Iago Aspas han despertado el interés de equipos de la talla del Sevilla o el Valencia, pero el Celta ha declarado al moañés intransferible. Ningún jugador con el que se 'cuente deportivamente' ?según dijo días atrás Antonio Chaves? será vendido, a no ser que alguien esté dispuesto a pagar su cláusula de rescisión, supuesto poco probable teniendo en cuenta la delicada situación económica del fútbol español.

El objetivo de los responsables celestes es que la continuidad del bloque sea, precisamente, una de las claves del buen rendimiento del equipo en Primera División. Mallo, Túñez, Lago, Álex, De Lucas, Aspas, Borja, Bustos... llevan ya varias temporadas en el primer equipo, se conocen a la perfección entre sí y conocen la forma de trabajar de Paco Herrera, que iniciará el próximo mes su tercera temporada al frente del equipo. Si se reduce el número de caras nuevas, también lo hará su proceso de adaptación.

De lo perjudicial que resulta introducir numerosos cambios en la plantilla hablan por sí solos los resultados de los tres primeros ejercicios de la recién finalizada etapa del Celta en Segunda División. El conjunto celeste estuvo más cerca del descenso que del ascenso durante tres años en los que resultaba harto difícil encontrar parecidos entre el once tipo de la campaña en curso y el de la campaña anterior. Así, en el curso 2007/08, los habituales eran nuevos fichajes (Rubén, Agus, Vitolo o Diego Costa) o futbolistas que apenas habían contado el curso anterior en Primera, como Larena, Núñez, Perera o George Lucas.

Una temporada más tarde, Roberto Lago y Rubén fueron los únicos que se mantuvieron en un once tipo repleto de caras nuevas: Edu Moya, Ghilas, Trashorras, David, Dinei, etc. Y lo mismo sucedió en la campaña 2009/10, en la que Vasco, Garai, Bustos o Catalá no bastaron para enderezar la nave. Sin embargo, todo cambió en el curso 2010/11, en el que se redujo el número de fichajes y, por tanto, los cambios en el once tipo. La misma base de jugadores, con algunos retoques, fue capaz de pasar a luchar por el ascenso y de conseguirlo un año más tarde. Ahora, esa base peleará por seguir en Primera.

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