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CELTA

A por el décimo retornado

El interés por Mina y el seguimiento a Nolito siguen los pasos de nueve futbolistas regresados, el último Aspas

Iago Aspas es el mejor ejemplo de lo acertado que puede ser recuperar a un futbolista.
Iago Aspas es el mejor ejemplo de lo acertado que puede ser recuperar a un futbolista.
A por el décimo retornado

El Celta se mueve en el mercado sin excesiva prisa. Hay que hacer cambios pero más de un mes después del final de Liga no ha habido movimiento de entradas. Sí varios objetivos abiertos, entre los que está Santi Mina. E incluso se habla de Manuel Agudo 'Nolito'. No es un 'revival', pero lo parece. El retorno de un jugador a las filas célticas ya se produjo en nueve ocasiones anteriormente. Y no con mal sabor de boca. 
El más reciente y exitoso es, sin duda, el caso de Iago Aspas. Después de dos años lejos de Vigo, en Liverpool y Sevilla, volvió a casa para ser el líder indiscutible del equipo vigués. Su rendimiento invita al optimismo sobre Mina e, incluso, Nolito, con los que el moañés se lleva muy bien. De hecho, ha reconocido que con el vigués ha hablado para animarlo a volver.
Pero Aspas no fue el único caso. El primero corresponde a Francisco Bao, más conocido como Sansón. Antes de cumplir los 16 años debutó con el Celta en el campaña 39/40, pero en 1941 dejó Vigo y no regresó hasta nueve años después, para jugar cinco temporadas más en el conjunto vigués.
Él abrió un camino, el de regreso, por el que también transitó una década después el madrileño Adolfo Atienza. Tras cinco temporadas brillando en Vigo, entre 1948 y 1953, se fue el Real Madrid. Después, a Las Palmas otros dos años y uno al Jaén antes de regresar al Celta. Su retorno, de campaña y algo, no fue brillante.
A caballo entre las décadas de los años 50 y 60 se dieron dos casos. El primero, el del brasileño Braga –José Carlos Silveiro– que jugó en el Celta las campañas 57/58 y 58/59 pero, tras el descenso sufrido en esta última, se fue a Espanyol y Oviedo. Regresó al equipo vigués en 1961, en Segunda, para jugar una temporada más. 
Justo cuando Braga dejó el Celta empezó a jugar en él el vigués José Domínguez Rial. Su caso es paradigmático entre los retornados, ya que tras campaña y media de casi nulo protagonismo en el conjunto celeste se fue no a cualquier equipo, sino al Deportivo de A Coruña. Allí estuvo nada menos que once temporadas, hasta que volvió a casa para jugar sus tres últimas campañas, entre el 71 y el 74, como céltico en Primera.
Algo similar vivió el que luego sería entrenador y director deportivo celeste Félix Carnero. Tras debutar en el Celta en la temporada 67/68, este boucense se fue a curtirse en el Castellón para regresar a Vigo en 1974 y jugar cinco cursos en el conjunto celeste.
A la campaña siguiente a la retirada de Carnero debutó en el primer equipo con apenas 20 años Manuel Baltasar Alonso 'Noly'. Pero en 1983 se fue el Logroñés para jugar en Segunda B y Segunda y retornar a casa en 1987 para ser importante en el Celta esa temporada. Aguantó otra más en Balaídos antes de volver a irse, aunque ya retirado ha trabajado en la cantera celeste como técnico.
Los otros dos casos restantes son más cercanos en el tiempo, pisando ya el presente siglo. El valenciano Juan Sánchez vivió primero una gran etapa con el Celta europeo, con cinco temporadas entre 1994 y 1999. Después, volvió al Valencia para, ya con 32 años, regresar a Vigo y colaborar en el ascenso de la temporada 2004/2005 y, ya con mucha menos presencia, en la clasificación para Europa de la 2005/2006.
Previo a Aspas, el anterior caso fue también de un canterano como Francisco Noguerol. El ourensano formó parte de la primera plantilla en la campaña 2000/2001 –la de la Intertoto– y después pasó siete años fuera antes de regresar al Celta para jugar en Segunda dos campañas, 2008/2009 y 2009/2010.

Cesiones de por medio
Los nueve jugadores mentados no son los únicos que vivieron algún  tipo de paréntesis en sus carreras como célticos. Pero en el resto de los casos se dieron cesiones, ya de otro club al céltico o del céltico a otro club. Es el caso, por ejemplo, de futbolistas como Pablo Olmedo, Fabián Orellana o David Rodríguez, que pasaron primero una temporada en forma de cesión para regresar después traspasados.  O de otros como Vicente, Las Heras, Agapito Viñas, Antonio Gómez, Míchel Salgado, Yago Alonso, Manolo Sánchez, Pablo Couñago, Yoel Rodríguez o el propio Sergio Álvarez, que fueron cedidos por la entidad celeste para curtirse en otros lares –o hacer la mili– y después regresaron con más o menos fortuna. Ahora, Santi Mina o, quizás, Nolito, pueden convertirse en el décimo céltico traspasado y después retornado. Casos excepcionales pero posibles.n