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VIGO

Una parte del mar en Madrid

La viguesa Teresa Irisarri abre su exposición de seres imaginarios en la Casa de Galicia

Dos personas observan una de las obras de la pintora viguesa Teresa Irisarri expuesta en la Casa de Galicia en Madrid.
Dos personas observan una de las obras de la pintora viguesa Teresa Irisarri expuesta en la Casa de Galicia en Madrid.
Una parte del mar en Madrid

La sala B de la Delegación de la Xunta en Madrid/Casa de Galicia acoge hasta el día 30 de junio (de 10 a 14 y de 16 a 20 horas laborables, domingos y festivos de 10 a 14 horas) la exposición de pintura “Mirando al mar” de Teresa Irisarri, en la que la artista viguesa ofrece una muestra compuesta por cuadros de amplio formato y vivos colores, que son como ventanas por las que se asoma a un mundo de seres imaginarios inspirados en mitos primitivos y antiguos cuentos infantiles. 
El coordinador de Actividades de la Casa Ramón Jiménez fue el encargado, en nombre del delegado de la Xunta y director de la Casa de Galicia José Ramón Ónega, de dar la bienvenida al acto de inauguración y presentar a las intervinientes. En sus palabras, antes de dar paso a la presentadora, la escritora Goretti Irisarri, señaló algunos de los aspectos más relevantes de la trayectoria profesional de la artista y de la exposición que hoy nos ocupa. 
Teresa Irisarri es licenciada en Bellas Artes y ha realizado diversas exposiciones individuales y colectivas. Señaló que además es una destacada ilustradora de murales, animaciones interactivas, relatos y portadas de revistas. “Sobre su obra pictórica dice que hace referencia al mar, por los tonos azules y los personajes marinos, y también a la música y al misterio de la muerte y los espíritus”, dijo. Jiménez recomendó “el espléndido prólogo al catálogo que hemos elaborado para la ocasión, escrito por el historiador del arte Francisco Singul”.
Para la escritora Goretti Irisarri, “la pintura de Teresa tiene sin duda alma gallega”. Explicó que se inspira en mitos primitivos, pero también en los antiguos cuentos infantiles. Para ello, la artista recurre a la utilización de cuadros de amplio formato y colores vivos. Son “Grandes ventanas donde flotan hipocampos o sirenas, seres imaginarios que nos recuerdan poéticas muy antiguas de la tierra y el primigenio mar que habíamos olvidado”. 
En palabras de Singul, “Es  un hipnótico imaginario de animales fantásticos y seres inventados que conecta con el subconsciente, con el mundo onírico y con las tradiciones mitológicas mediterráneas, continuadas en bestiarios y capiteles medievales".