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“Soy de una generación de gilipollas a los que la vida puso en su sitio"

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JAVIER PEÑA Autor de la novela "Infelices"

“Soy de una generación de gilipollas a los que la vida puso en su sitio"

 "Infelices" es el debut literario de Javier Peña (A Coruña, 1975), una de las novedades de otoño en las librerías.

Aunque al autor le parece presuntuoso hablar de novela generacional, los personajes son el retrato de un grupo de estudiantes nacidos en los ochenta que sueñan muy alto y acaban inducidos por la mediocridad. Cansado de su trabajo como asesor político, toma a los 40 años la decisión de escribir. 

¿Este es el retrato de una generación?
Cuando me puse a escribirlo sí que tenía esa intención de contar mi experiencia y a través de ella la de mi generación o al menos la de mi círculo de amistades. Aunque siempre digo que cuando hablamos de novela generacional me parece presuntuoso. . Tengo 40 años, estudié Periodismo en Santiago en el 97 y siempre digo que éramos una generación de gilipollas, por lo menos en mi promoción. Teníamos muchas ambiciones, muchas ínfulas. Después la vida nos fue poniendo en nuestro sitio. Nos dimos cuenta de que existía una precariedad enorme y no desaparecía. Esta generación de principios de los 80 nos enfrentamos a una serie de frustraciones. Aparte del ámbito profesional, también están las frustraciones personales como la incapacidad de mantener las amistades, hacer durar el amor… 

¿Las frustraciones nos vuelven más conformistas?
El conformismo es una forma de resistencia. Aunque creo que tienes que darte cuenta de que la felicidad está en disfrutar de las pequeñas cosas que vayas logrando. 
 

¿Cómo se vive en la infelicidad?
Una de las formas de gestionar la infelicidad es tener valentía. En mi caso, escribí el libro cuando estaba de asesor en la Xunta, llevaba muchos años y no estaba feliz en ese puesto. Quería salir de allí, igual tenía que haber tomado la decisión antes. El camino no es fácil pero tomar las riendas es un arma contra la precariedad.

¿Escribir fue una terapia?
Este libro fue muy terapéutico, una catarsis en un momento de infelicidad en el trabajo y la circunstancia de que mi mejor amiga fue diagnosticada de cáncer. Falleció hace un año y fue un proceso muy duro. Eso me hizo cambiar mucho.

¿Qué le diría al Javier universitario?
Tantas cosas. Me gustaría tanto poder volver atrás, a esos años. Ese Javier creo que perdió mucho el tiempo, le diría que se centrara en sus sueños. Que fuese activo y que no se dejase tanto llevar por la vida. Mi primera novela se publica con 40 años, quizás tarde, pero el Javier de 18 tenía que vivir para contar. 
 

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