La butaca crítica

Crítica de ‘El caso Asunta’: furor por el ‘true crime’

Candela Peña y Tristán Ulloa son Rosario Porto y Alfonso Basterra.
photo_camera Candela Peña y Tristán Ulloa son Rosario Porto y Alfonso Basterra.

De la serie, que no aporta nada nuevo al caso, se puede decir que está narrada con pulso y es fiel a los hechos y que si merece la pena es por la calcomanía de Rosario Porto y Alfonso Basterra

Rosario Porto y Alfonso Basterra fueron los primeros padres gallegos en adoptar a una niña china. Doce años más tarde, la asesinaron, sin conocerse todavía los verdaderos motivos, solo hipótesis. Y lo que también es cierto: pese a que todas las pruebas los señala, ninguna certifica su autoría. El caso es archiconocido, tanto como que la realidad supera a la ficción.

El crimen de Asunta Basterra más bien merecería un análisis sociológico que intentase aclarar los motivos, algo sumamente difícil con la madre muerta y el padre haciendo voto de silencio. La ficción no aporta nada nuevo al caso, al que rodean las mismas incógnitas que hace diez años. Eso sí, la serie es demoledora, porque los hechos son demoledores. 

Cabe destacar la reproducción cronológica y fiel de los hechos, con alguna interpretación lógica. El pulso volcánico de la narración y el clima logrados son acertados, incluso notables. Muy interesante resulta también la crítica a la mediatización del caso y al juicio paralelo de la opinión pública. No obstante, si por algo merece la pena ‘El caso Asunta’, se debe a las gigantescas actuaciones de Candela Peña y Tristán Ulloa como los padres de Asunta. En sus interpretaciones no hay exageración, como se ha leído por ahí, sino calcomanía.

El fenómeno del ‘true crime’, la gallina de los huevos de oro, no es tan novedoso como podría parecer en un principio. Las películas basadas en hechos reales son tan antiguas como el propio cine (sobre la II Guerra Mundial se han hecho infinitas películas), pero quizá sí lo sea la narración de hechos recientes tan escabrosos, un fenómeno comercial del que no se despegan las productoras y las plataformas. Primero, abordan el caso desde el punto de vista de un documental y, luego, lo rematan con una serie. Ocurrió hace poco con Rosa Perales y ‘El cuerpo en llamas’, la policía que mató a su pareja con el complot de un compañero Mosso d’Escuadra, y sucede de nuevo con ‘El caso Asunta’. La fascinación por el mal y el morbo no tienen límites. Al parecer, coincidiendo con el furor de la serie, una persona acaba de comprar el chalé donde todo apunta que se produjo el crimen y que llevaba varios años en venta. Terrible.

Puntuación: 3/5

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