Solidaridad con los no fumadores

Me veo obligado a romper una lanza por aquellos que no se han dejado seducir por el negro y contaminante humo de un cigarrillo, aquellos que ante la postura de la mayoría de los propietarios de bares, que saltándose las leyes que nadie hace cumplir, permiten que se fume dentro de estos, con lo que los no fumadores se ven entre la postura de no participar de las tertulias coloquiales entre amigos, o sufrir las negativas consecuencias de ese absurdo complemento impuesto por la falta de voluntad propia de los humanos, y los intereses económicos de las empresas y el Estado.
Pero el problema no son los bares, que seguro que si en algunas zonas donde abundan los que permiten fumar hubiese algunos para no fumadores, se llenarían, sobre todo de padres y madres que van acompañados de sus hijos, el problema está en determinadas reuniones donde siempre surge el prepotente de turno, que sin consultar a los contertulios saca su correspondiente cigarro y llena el espacio de humo, porque el susodicho, que cuando tiene que viajar aguanta todo el recorrido sin fumar y no le pasa nada, o cuando entra a ver un espectáculo se somete a las dos horas que dura este sin encender su cigarro, en la mencionada reunión tiene que haber alguien que le diga que para fumar se salga fuera del recinto, forzando una situación de confrontación entre los adictos y los no adictos. Por último, poner de manifiesto una consigna ya expresada, ‘si no lo haces por ti, hazlo por ellos, donde haya niños no fumes’.

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