ríete de esto

A tantos de febrero, podríamos decir que la cuesta de enero ha pasado.
Pero habiendo crisis, las cosas continúan muy criticas en muchos hogares españoles. Días pasados muchos celebramos el 14 de febrero, día de San Valentín, día del amor o del consumismo, dependiendo de cómo se vea el percal?dilema que dejo a cada cual?Pero si vamos al meollo de la cuestión: ¿Qué es para ti amar? ¿has amado o amas de verdad? ¿qué harías por amor? Ampliando el campo de la palabra amar, ahora responde francamente: ¿amas a tus mayores? ¿sientes algo por ellos? Cierto día ellos te amaron sobre todas las cosas, han estado a tu lado para lo bueno o lo malo. Pero dime: ¿Qué haces tú ahora? ¿Los traicionas y abandonas? Dices que sabes lo que es amar. Celebras un año más San Valentín, pero: ¿qué celebras? ¿Amas sin pensar en la vejez? Hoy te ves en un espejo de doble filo, como el de la bruja del cuento de Blancanieves.

Eres joven y puedes valerte por ti para celebrar esta fecha y más a lo largo del año... Pero ese mañana, no está muy lejos, y podrás preguntarte: ¿se amar? ¿puedo amar a esa persona que está a mi lado vieja y arrugada? Ríete de esto?'jartate' de pensar que no llegaras a vejestorio?Ese día, te veras en el espejo, y en su reverso te ves anciano, arrugado y buscando el amor que renegaste a los tuyos. Amar, es fácil de pronunciar, pero difícil de demostrar en las adversidades de la vida. Piensa y responderte: ¿Tengo valor de estar al lado de la persona que amo? ¿Puedo darle la mano hasta el final? Amar, implica abrir tu corazón, exponerte al dolor y perder, a sabiendas de que a veces no será grato ese amor y causará daño. Merece la pena amar, aunque un día la vida te arrebate tu amor. Agonizas, querrías no haber amado, duele y mucho más... Habrías querido partir tú, pero la vida te hace una vez más caer y tener que levantarte. Entiendes y entenderás lo amargo y dulce del amor.

Solamente puedo pensar que una vez más podrás responder desde el fondo de tu corazón. Y sabes el camino que debes seguir, como bien dice aquel fragmento del libro de Sussana Tamaro: 'Quédate quieto, en silencio, y escucha a tu corazón.

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