El presidente electo de Estados Unidos

Es seguro que la elección de Barack Obama va a suponer un centro de interés para los estudiosos de los procesos electorales. La misma noche de las elecciones, un dirigente político aquejado de una enfermedad destructiva en política el ‘presentismo’, ya estableció la causa del éxito: la comunicación a través de Internet. Si así fuera cualesquiera en próximas elecciones las tendría ganadas el que de forma más convincente estuviera presente en Internet. Es una falacia evidente.
Podemos señalar algunos aspectos importantes, sin que ninguno de ellos haya sido decisivo en la elección: la forma de financiación. Obama desde un primer momento aceptó los donativos pequeños de 100 y 200 dólares, recogidos entre la gente de la base, con ello se distanció de los ‘aparatos’ de los partidos. No aceptó sus condiciones e impuso él las suyas. No claudicó ante el poder de los Cleton. La segunda característica, no por ello, menos importante: el crear múltiples núcleos de información a través de Internet y de los teléfonos móviles. Asumió todas las implicaciones de la ‘sociedad de la información’ y de las ‘sociedad en red’. Pero nada de estos instrumentos hubieran servido para la victoria si el Presidente electo no tuviera un mensaje que motivara radicalmente a los jóvenes y a las minorías Un mensaje pragmático de confianza y esperanza. La victoria de Obama, supone en gran parte, el triunfo de los marginados y de sus formas de organización.

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