personas sin alma

Cada vez entiendo menos:

Antes no entendía como un obrero podía votar a la derecha, cuando uno de los pilares básicos de esta, es el recortar salarios para aumentar los beneficios empresariales.

Ahora no entiendo como un gobierno que se dice de izquierdas, acepta el sistema neoliberal, impuesto desde siempre por los conservadores, y no se atreve a cambiar esta política para que se haga un reparto más justo de la riqueza.

No entiendo que la pobreza crezca exponencialmente a medida que aumenta la riqueza.

No entiendo que una sola persona pueda ganar millones de euros al año a costa de la explotación de trabajadores del tercer mundo en régimen de semi-esclavitud.

No entiendo por qué el ser humano, a medida que avanza en conocimientos, retrocede en dignidad.

No entiendo que en esta era de avance tecnológico, donde deberíamos utilizar las máquinas para mejorar en bienestar laboral, las estemos utilizando para aumentar la explotación del ser humano.

No entiendo el egoísmo del ser humano.

No entiendo la falta de dignidad e integridad en el trabajo a cambio de un puñado de euros.

No entiendo la falta de compañerismo y solidaridad laboral con aquellos que han perdido sus trabajos.

No entiendo la falta de profesionalidad en trabajos que están directamente relacionados con la salud de las personas.

No entiendo que actualmente consideremos “normal” que haya “muy pocos con mucho y muchos con muy poco” y no nos escandalicemos en absoluto.

Con todo esto, llego a la conclusión de que quienes participan de todos estos actos miserables, son personas sin escrúpulos, sin principios y en definitiva, personas sin alma(en adelante PSA). No hay suficiente espacio en su interior para albergar valores como: dignidad, respeto, integridad, justicia, autoestima,....

Las PSA no se detienen a reflexionar sobre sus actos. Simplemente los ejecutan, por mandato, sin preocuparse del daño que puedan estar ocasionando a terceros.

Las PSA son personas materialistas que traducen todas sus acciones a bienes pecuniarios para competir con sus más allegados, sin darse cuenta de que tienden a evaluar el propio bienestar a partir de la comparación con el prójimo(de ahí vienen las envidias). Deberían saber que el envidioso se siente inferior al envidiado, aunque nunca lo reconocerá.

Las PSA son personas egoístas, individualistas que, aunque trabajen en grupo(impuesto por el ente corporativo), sólo buscan medrar a costa de sus compañeros.

Las PSA no saben decir NO cuando la ocasión lo requiere.

Las PSA, no se preocupan en discernir entre lo que está bien o está mal; únicamente diferencian lo que pueden ganar o lo que no. Las PSA nunca practicarán el llamado pensamiento crítico e individual. Están programados para aceptar todo aquello que se les mande.

Las PSA sólo se preocupan de lo poco que todavía pueden perder, sin preocuparse de todo lo que ya han perdido.

Las PSA acabarán dándose cuenta de que, en definitiva, hicieron un pacto con el diablo y van a ser infelices toda su vida; a pesar de tener esa falsa sensación de ser el mejor de “su gremio” e intentar caer bien a la gente de fuera.

Es triste que nos comamos unos a otros cuando una minoría de apenas un 10%, se está beneficiando del trabajo, del esfuerzo y de las miserias del otro 90%. Y, precisamente, no nos damos cuenta porque hay un exceso de individualismo que nos impide ver que el de al lado está exactamente igual de mal que nosotros. ¡¡¡Abramos los ojos y despertemos de una vez!!! ¡¡¡Pensemos en colectivo, nuestros hijos nos lo agradecerán!!!

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