NADIE OLVIDA A UN GRAN MAESTRO

Desde fuera de España donde resido desde hace ya varios años, he recibido con enorme tristeza la noticia de que Don José María García Picher ha fallecido.
Hacía aún no mucho tiempo que le había saludado en un acto cultural en el centro Cultural García Barbón de Vigo. Parecía como si los días no pasaran por él, había congelado su foto en mi memoria a través de los años y cada vez que nos veíamos para mí seguía siendo el mismo. Faltan palabras para describir a un Profesor tan especial que deja una huella tan entrañable en sus alumnos y en todos los que le conocían. Así es él, y digo es, porque aunque se haya ido, su recuerdo seguirá siempre intacto. Allí le conocí, en el Colegio Pombal en Lavadores, Vigo, cuando comencé lo que se conocía por entonces Parvulitos, allá por el año 1974, aún sin tener siquiera 4 años. En este centro, Don José María, continuó siendo Profesor y Director hasta casi mi último curso de lo que era la Educación General Básica o EGB. Todos, padres, alumnos y profesores le respetábamos por su gran valor humano, por su interés en que el colegio tuviese una buena reputación y en que sus alumnos recibiéramos la mejor educación posible, animándonos a superarnos a nosotros mismos: era fácil oírle decir serio y firme “para llegar a ser hombres y mujeres de provecho deberéis de esforzaros y estudiar día a día”. Con él como Director, el colegio Pombal vivió probablemente uno de sus mejores momentos. Cuando finalizó allí su labor docente, podía encontrarle por Vigo a menudo y siempre era tan agradable ver cómo a pesar de haber tenido tantos alumnos y conocer a tanta gente, aún podía recordarme. Siempre mostraba su interés no por uno, sino muchos de los que fuimos sus estudiantes. Esas eran buenas ocasiones para ponerle al día de lo lejos que habíamos llegado siguiendo sus buenos consejos y era bonito escucharle decir lo mucho que se alegraba y lo orgulloso que le hacía sentirse de nosotros. Fue sin duda una gran persona y un gran Maestro, y quienes hemos tenido la suerte y el privilegio de conocerle y además, de haber sido sus alumnos, a pesar del tiempo siempre mantendremos su sonrisa y su gran carácter humano vivo en el recuerdo.

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